Plaza Nueva

  • Diario Digital | jueves, 04 de marzo de 2021
  • Actualizado 14:22
Menos populismo, más Humanidad.
Trump y Biden

Se puede ser de derechas o de izquierdas, de arriba o de abajo, pero cuando el respeto y la educación no se conocen, todos los argumentos y el derecho que se tiene a plantear unas líneas a seguir y un camino por construir se invalidan. Y esto es lo que le ha pasado a Donald Trump en Estados Unidos y en esta aldea global que ya es el mundo. El cambio que propiciaba, el proteccionismo que propugnaba, que respondía a una lógica aplastante, ha caído en una trampa fría nublado por sus broncas e irreverentes maneras que en un mundo moderno, cercano y coherente ya no tienen cabida.

Afortunadamente, ser el campeón del mundo de los mentirosos ya no sirve. Y esta caída del populismo alegra enormemente, da esperanzas para esta humanidad nuestra tan globalmente perdida y tan fácil presa de los discursos demagógicos y de figuras entre faraónicas y supuestamente clarividentes e “ísmicas”. El único ismo válido, no nos engañemos, es el humanismo.

Quizás por eso mismo el electorado estadounidense se ha movilizado de forma espectacular, aflorando una cantidad de participación histórica en sus histriónicos y particulares comicios. Por algo es la democracia más antigua del mundo. Y por muchos defectos que ésta tiene, es el menos malo de los sistemas para no caer -aún más- en esos otros modelos como son la supuesta autarquía y los poderes de los oligopolios realmente reinantes.

En Europa, nos va a ir mejor con el recién electo nuevo presidente Joe Biden. Aunque todo está por ver… Sin duda, nos permitirá hacer piña frente a los nuevos mandamases del mundo que ya se encuentran en Asia. ¡Y pobres de nosotros en occidente si no vamos todos a una!

Este hombre talludito que ha recibido grandes palos personales en su ya larga vida, da esperanza, que es lo que más necesitamos en estos momentos en los que la pantomima de la pandemia del COVID nos está nublando aún más la vista. Interesadamente, por supuesto.

La gran duda que surge ahora es conocer cómo se va a posicionar y en quién se va a apoyar ese clown británico que es Boris Johnson que aún ni se ha dado cuenta de en qué lío ha metido a esos hijos de la Gran Bretaña que no solo van a echarse solos a la mar sino que pueden hacer naufragar a esta Europa nuestra tan diversa, tan compleja, pero también tan esperanzadora.