Plaza Nueva

  • Diario Digital | martes, 26 de enero de 2021
  • Actualizado 23:03

¡Cuánta luz tiene!

“¡Qué bonita está Tudela!”, asegura uno de los tres Reyes Magos de Oriente en el vídeo que ha hecho el Ayuntamiento de Tudela.
¡Cuánta luz tiene!

“¡Cuánta luz tiene!”, “¡Qué bonita está Tudela!”, asegura uno de los tres Reyes Magos de Oriente en el vídeo que ha hecho el Ayuntamiento emulando la llegada de estos clásicos personajes a nuestra ciudad en su epifánico día. Así buscaba compensar a los niños audiovisualmente por la falta de Cabalgata de este año y la presencia cercana de las figuras regias que no pudieron salir del albero de la Chata de Griseras en la tarde de este especial y diferente martes mágico día 5.

El afán cinematográfico y fotogénico de nuestro Consistorio está llevando a sus responsables a no comprender ni la parte, ni el todo, porque una entidad pública como ésta lo que debe hacer es gestionar los recursos, los servicios, el patrimonio y el día a día de su municipio, en lugar de convertirse en editor, juez, parte y protagonista de un inmenso globo, -llamativo, eso sí-, pero vacío de contenido, de sustancia y de proyecto futuro alguno que no sea más de lo mismo.

La idea original de este corto, -y nunca mejor dicho-, a nadie perturba y a todos gusta… ¡Faltaría más que no nos inquietara no poder satisfacer a los más pequeños y movernos lo que haga falta para darles gusto! ¡Esa ilusión de estos días es algo muy grande! Lo malo es que se está viendo claramente que, tras más de un año de legislatura -y qué año-, en la Casa Grande de este pueblo nuestro no se sabe hacer otra cosa que eso mismo: aparentar, lustrar y vender humo… 

¡A falta de ideas, buenas son las luces -pocas-, que el mucho ruido de unas escasas nueces no compensa!

Se comenta que éste es el universo mental de nuestros gobernantes locales: mucho paternalismo, mucha “SantAna” y mucho autobombo con una pizca de tudelanismo... Algo que perturba sobremanera, porque ya se sabe cómo acaban todos los “-ismos”… La demagogia supera al sentido común y la acción queda reemplazada por los gestos y las figuras retóricas de la inacción.