Plaza Nueva

  • Diario Digital | viernes, 21 de febrero de 2020
  • Actualizado 07:29

Poder levantarse cada día, contemplar que los tuyos siguen ahí, tener el placer de acariciar las cosas que te rodean, filtrando todas y eligiendo solo las que verdaderamente merecen la pena, valorar lo que se tiene… todo esto ya es un gran motivo para celebrar una Navidad más.

Navidad es sinónimo de renovación y armonía y ambos deberían estar presentes en las personas. Por ello veo fundamental, dadas las circunstancias, que para estas navidades y el año que vamos a estrenar, nuestra ciudad se renueve moralmente y brille en todos los sentidos pero sobre todo en el humano empezando por los que nos lideran, por los que forman parte del corazón que dirige la ciudad y ¿cómo? Pues trabajando por una ciudad pero sin aplastar ni criticar trabajos ni acciones que con tanto esfuerzo hicieron los anteriores, sin mirar atrás, trabajando en el presente y en el futuro. Los ciudadanos estamos muy por encima de esos devaneos políticos y no debemos permitir que nos trasladen sus propios conflictos. Sería un buen símbolo navideño. Formatear los corazones y mentes de algunos y empezar de nuevo como si se les diera otra oportunidad de redimir algunas acciones. 

Porque la Navidad es un estado mental y espiritual, reside en uno mismo, la crea uno mismo, al igual que el día a día, con las acciones y actitudes. 

Comparte tus buenos sentimientos y emociones, eso te hará sentir más cercano a los demás, porque a pesar de las situaciones conflictivas que se pueden vivir y ver día a día tu actitud puede cambiarlo todo.

Que el optimismo y la esperanza siembre esta Navidad y el 2020.

Feliz Navidad para todos y todas.