Plaza Nueva

  • Diario Digital | jueves, 28 de mayo de 2020
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Tiempo de reflexión

Tiempo de reflexión

La aparición e imparable propagación del Coronavirus por todos los continentes, sin respetar a nadie, ha dejado al descubierto la engañosa seguridad en la que vivíamos. La especie humana, tan arropada en su desarrollo tecnológico, ha resultado ser la más débil de todas y avocada a un futuro totalmente incierto. 

Es verdad que no se libran de su ataque ni quienes manejan los hilos de la economía, ni quienes nos gobiernan, pero se ve, una vez más, que en estas circunstancias, unas personas son más golpeadas que otras: personas mayores, marginadas, emigrantes, sin techo, sin trabajo, presas. Cómo no recordar estos días a aquellas con quienes hemos compartido aspiraciones por una Euskal Herria libre y socialista y ahora están diseminadas por los estados francés y español, o confinadas a miles de kilómetros, bastante de ellas mayores de edad y enfermas. 

Esta confinación obligatoria nos empuja a la reflexión sobre el por qué hemos llegado a esto y desde esa  reflexión abrir el camino para un nuevo futuro. Hoy por hoy, desconocemos el origen de este virus; solo sabemos de su rapidez propagadora y de las dificultades para contrarrestarlo. Lo que si conocemos es a los principales responsables de esta tragedia; a quienes manejan los hilos de una economía sin más finalidad que acumular riqueza y a aquellos políticos para quienes gobernar es ponerse al servicio de dichos desalmados. 

La OMS avisó lo que venía para que fueran preparando material y medios para hacerle frente, pero a nuestros responsables políticos, les pilló haciendo cálculos para que el poder económico no pudiera verse demasiado afectado, el dinero antes que la salud. El Estado español ha ido a la zaga de Europa tanto en la toma de medidas inmediatas como en el número de test realizados. El resultado (según datos oficiales 22.524 personas muertas en el Estado y 421 en Navarra a dia de hoy) es que  gran parte de ellas ha fallecido  por no disponer de los medios materiales y humanos que la anunciada pandemia requería. 

Son muchos los ángulos, desde los que se ha socializado la necesidad de una reflexión profunda para salir de ésta, con planteamientos y alternativas que hagan posible un mundo nuevo. Todas las organizaciones  estamos obligadas a reflexionar, cada una desde sus vivencias y compromisos para luego compartirlas. Queremos que nuestra reflexión se centre en las personas mayores, las principales víctimas y exponentes de las condiciones de vida a las que nos quieren condenar quienes nos consideran carga para la sociedad. 

Desde nuestro sector de personas jubiladas, aterroriza la situación macabra de muchas residencias. Sabemos que, por edad, somos más propensas al contagio, pero no es esa la única razón de tantas infecciones y muertes. No es nuestra intención cuantificar todas las carencias de dichos centros, carencias, que sin duda, han facilitado la entrada del virus con sus fatales consecuencias. Se habla de una gran falta de personal, de direcciones incompetentes, de poca inspección, de falta de personas especializadas. Todo ello hace que  haya residencias donde tienen a las personas todo el día encamadas, sin atención personalizada para paliar su soledad, con atención sanitaria privada y deficiente

La razón profunda de esta situación es que está calando en los que manejan la economía y también en gente la inhumana idea de que, como no producimos, somos un estorbo y una carga para la sociedad

¿ Cómo explicar si no la cerrazón del Gobierno de Navarra a impulsar residencias públicas, aduciendo problemas de dinero?.Por lo visto es más fácil permitir que las grandes fortunas sigan forrándose en vez de obligarles a que aporten su dinero para el bienestar de los demás. Esas grandes fortunas, hoy intocables, vienen del trabajo que nosotros hemos realizado.¿ ¿Cuánto dinero público fue a socorrer a los pobres bancos en la crisis anterior? Bancos, remolones ahora para acudir en defensa de la salud de todas las personas; solo dan préstamos a sabiendas de que repercutirán en su propio beneficio. 

Cómo este Gobierno puede dejar a la gente que necesita residencias, en manos de los fondos buitres, de las grandes empresas que, por ley del capital, priorizarán siempre sus ganancias al bienestar de los residentes? 

 Y constatamos la poca fuerza o poca conciencia que tenemos la gente de la calle y otras organizaciones al no ser capaces de revertir esta situación. 

Nuestra solidaridad con las personas médicas, enfermeras y personal de limpieza que están trabajando a un paso de la infección y de la muerte, sin olvidarnos de las trabajadoras de las residencias privadas y servicio a domicilio; tienen que afrontar el problema de falta de personal, de sueldos injustos y,  sobre todo de indefensión por falta de organización sindical. 

Si algo ha quedado claro en esta situación ha sido la importancia de los trabajos de segunda o tercera categoría. Se nos ha acostumbrado a catalogar y valorar los trabajos según roles impuestos y adaptando los sueldos a esos roles. Hoy vale más el trabajo, por poner un ejemplo, de una cuidadora o trabajadora de limpieza que la del más alto empresario. 

Por ello exigimos al Gobierno de Navarra que, además de residencias públicas, impulse un convenio colectivo para las residencias con el fin de facilitar una relación más fluida entre trabajadoras de todas las residencias, posibilitar una formación necesaria y mejorar sueldos y condiciones de trabajo que redundarían además en el bienestar de las personas mayores. 

Y para terminar, preparemos ya el futuro. Todos hablan de que va a ser distinto. Lo que no sabemos si va a ser para mejor o para peor.

 Tiene mala espina, la demasiada presencia militar con frecuencia represiva, el que bancos y empresas se desentiendan de este problema primando sus intereses. Para ellos el futuro, como el presente, será mantener el orden establecido y asegurar sus negocios a costa de aumentar la miseria y represión para el pueblo. Puede también que crezca en nuestra mente la búsqueda de seguridad y el “sálvese quien pueda”. 

Pero hay también datos para la esperanza como la entrega de las personas trabajadoras de salud, la creación espontánea de grupos de ayuda a gente necesitada, la conciencia de la necesidad del sentido comunitario, del respeto a la naturaleza…. 

“JUNTEMOS TODAS LAS MANOS” todas las personas que aspiramos un mundo más justo y más humano.

SASOIA (Asociación de Jubilados de Navarra)