Plaza Nueva

  • Diario Digital | lunes, 21 de septiembre de 2020
  • Actualizado 04:48

Las casualidades no existen

Las casualidades no existen

Se cumplen ya ocho meses desde que juré mi cargo como concejal de UPN en el Ayuntamiento de Tudela. Pues bien, tras este tiempo, puedo decir alto y claro que la gestión y  trabajo realizado por el equipo de gobierno y el concejal encargado de la Entidad Pública Empresarial Local (EPEL) Castel Ruiz es más que discutible.

Es patente la arbitrariedad y poca seriedad con que se está gestionando, desde el momento en que se dice que la EPEL desaparece, luego no, ahora sí pero… en fin, el equipo de Gobierno rectificó para mantener esta entidad del mismo modo que UPN la creó, eliminando eso sí la figura del director-gerente. Una decisión política que conlleva la modificación de los estatutos como hemos pedido en más de una ocasión. 

Hay que actuar con rigor  y no podemos permitir, por ejemplo, que un proyecto como  Des-adarve se vea afectado por una deficiente gestión, aprobando este equipo de gobierno las bases del Certamen el 25 de agosto cuando ya se conocían los finalistas; o que haya sido necesario comprar 2.000 catálogos más para alcanzar la inversión mínima que exigen las bases y poder de este modo recibir la subvención que le fue concedida al proyecto a través de Consorcio EDER. Está muy bien conseguir ayudas pero tanto o más saber gestionarlas. 

En una ocasión me dijeron que estaba en mi derecho de denunciar lo que creyese que no se estuviera haciendo bien. Mi respuesta fue: “No estoy en mi derecho, estoy en mi obligación”. Como cargo público y representante de esa mayoría de tudelanos y tudelanas que votó a UPN, debo trabajar, como también lo hacen mis compañeros, para controlar y fiscalizar al equipo de gobierno al mismo tiempo que realizamos propuestas. He de recordar, por ejemplo, la continuación del escaneo de los capiteles del Claustro de la Catedral, la creación de un centro de interpretación de las tres culturas en la antigua iglesia de San Nicolás, la rebaja de la tasa a los estudiantes navarros de escuelas oficiales de Teatro y Danza al Teatro Gaztambide, o la creación de una nueva categoría en la convocatoria de Residencias para Investigación –performance- para próximas convocatorias.

Tampoco he tenido problema en reconocer que las cosas se hacen bien cuando efectivamente se hacen bien, pero cierto es que, por ahora, pesa más lo contrario, y por ello creo que debo ser clara. A UPN también se le ha criticado, pero si algo se le ha reconocido ha sido una gestión cultural bien estructurada y armada y con unas programaciones, tanto artísticas como plásticas, que bien podían ser disfrutadas en grandes ciudades (Compañía Nacional de Danza, Golden Apple Quartet, Leo Harlem, Pitingo, José Mercé o Raphael), así como exposiciones (Ramón Casas i Carbó, Ignacio Pinazo o Del Modernismo al Noucentisme  de la Colección Thyssen, entre otras...).

Si lo comparamos con las últimas programaciones, creo que resulta evidente la diferencia, y si a esto le añadimos que una de las actuaciones que podían haber aportado algo más de interés a la última temporada como la de Tamariz se cae del cartel por una supuesta “enfermedad del artista”, según el Ayuntamiento, desmentida posteriormente por el artista… pues qué quieren que les diga, un suma y sigue de despropósitos. 

No sé muy bien cómo valorar todo este cúmulo de desatinos ni a qué achacarlos, imagino que se trata de la suma de varios factores, pero lo que sí tengo claro en esta vida es que las casualidades no existen.


Gloria González
Concejala de UPN en Tudela