Plaza Nueva

  • Diario Digital | domingo, 12 de julio de 2020
  • Actualizado 06:29

Antonio Catalán Delgado, 'El Miajas', todo un artista local

Antonio Catalán Delgado, 'El Miajas', todo un artista local

Hoy nos ha dejado un conocido corellano, Antonio Catalán Delgado, popularmente apodado como “el Miajas”.

Antonio era uno de esos corellanos a los que les gustaba trabajar por su pueblo de forma sigilosa, sin hacer ruido, sin aparecer en primer plano. Nuestra ciudad ha sido una agraciada de poder contar con sus obras, ya que fruto de su habilidad con las artes nos dejó varios ejemplos que merecen la pena comentar.

Los primeros datos que yo conocí de Antonio fueron dados por mi abuela María Josefa Gil Izal (q.p.d.), ya que siempre me contaba que Antonio hizo la figura procesional de la Soledad que cada Viernes Santo procesiona bajo palio por nuestras calles. Aquella virgen fue un proyecto ambicioso, ya que se trataba de sustituir a la original realizada en madera por Pedro Sanz de Ribafrecha en 1655 por otra nueva, debido a que la original estaba bastante deteriorada.

Para realizarla se sirvió de un maniquí antiguo, al que le puso unos ojos de cristal (enviados nada más y nada menos que desde Barcelona), preparó la estructura interna, un curioso mecanismo para sujetar la corona luminosa, pasando el cable por un conducto interno, todo ello realizado de forma hueca para aliviar el paso en las andas procesionales.

Sus ganas de trabajar por Corella fueron contagiosas, tal es así, que mientras él realizaba la imagen de la Soledad, su hermana Carmen (casada con el “Galilea”) confeccionaba el manto y traje de la Virgen, nada más y nada menos que el que sale cada Viernes Santo con la Virgen de la Soledad bajo palio. Es el manto que cada año se enviaba a bordar a las Religiosas Adoratrices de Pamplona y que unos años bordaron también las Madres Carmelitas de Corella.

Además de aquel relato de mi abuela, posteriormente conocí otros relatos contados por mi gran amigo Emilio Catalán Escribano (q.p.d.), pues siempre los dos estuvieron muy vinculados con la vida corellana en diversas entidades. Emilio me contó que para el conocido Belén de la Merced que se instalaba encima de la fuente, realizó una gran cueva de escayola, que se colocó durante varios años, realizando también diferentes casetas y cuevas para los belenes corellanos, siendo incluso quien enseñó al P. Miguel (Religioso Pasionista) cómo hacer esas cuevas de mantas de escayola y cepas que durante años ponían delante del altar de la Virgen del Villar.

A su vez, permitidme que os cuente una curiosa anécdota de una restauración que llevó a cabo Antonio. El ángel que lleva el paso procesional de la Oración en el Huerto de los Olivos, a los pocos años de adquirirlo (que se adquirió en 1983) tuvo una rotura del pie de dicho ángel quedando destrozado, solucionándolo Antonio al tomar como modelo y realizar el molde del pie de su sobrino Miguel. Por eso hoy, podemos decir que el pie de aquel pequeño sobrino Miguel es el que procesiona en el ángel cada año, no notándose la restauración. Antonio era miembro de la Hermandad de la Pasión de Corella, , siendo también quien hizo los mini pasos procesionales en maqueta que se exponen cada año en una vitrina en la Plaza de los Fueros, novedosa construcción para su época ya que se adelantó al modelismo cofrade tan característico de Andalucía.

En el año 2014 y ya jubilado, se centró en realizar una imagen escultórica de la Virgen del Villar, de la que era muy devoto, poniendo a sus pies un relieve de la ciudad de Corella y construyendo incluso el camarín de la imagen. Recuerdo con qué cariño la expuso en el escaparate de la panadería Banderín (junto a la Plaza de la Merced) y poco después en el escaparate de la casa de Julita Asiaín (frente a la Caixa). Me consta además que hizo moldes con el fin de reproducir dicha imagen.

No es cuestión de extenderme más, sólo busco únicamente mostrar la parte tan humana que Antonio tuvo por nuestra ciudad, colaborando en todo cuanto se le necesitaba, incluso en las carrozas que se realizaban para el Día del Niño (del que un año su hija Arancha fue mini Alcaldesa).

Cuando publiqué en agosto del año 2018 mi primer libro titulado “Una consueta para Corella: su Semana Santa” quise mencionarlo en la página 253 y 256 como artífice de la nueva dolorosa que realizó en 1972.

Hoy, es uno de esos días en los que te das cuenta que se nos ha ido una persona con historia, una persona que podía habernos contado infinidad de historias y datos curiosos; una persona sencilla, que no buscaba otra cosa que ayudar y colaborar. 

Se nos ha marchado de forma callada, como acostumbró a vivir, precisamente a caballo de dos fechas con las que tanto colaboró, como fue la Navidad y la Semana Santa de Corella. A veces es triste que tengamos que reconocer la labor de alguien al ver su esquela, pero mi deseo es que quede constancia escrita de su paso por nuestra ciudad de Corella.

Tengamos la segura confianza de que Antonio ya estará amasando la escayola allá arriba para “retocar” algún desperfecto de los ángeles que le hayan acompañado. 

Sirvan pues estas líneas como mi sencillo y sincero homenaje (que nunca recibió de ninguna institución) hacia Antonio Catalán, “el Miajas”, con la confianza de que la Virgen del Villar y la Soledad estarán bien acompañadas por aquel que las representó en vida mediante sus artísticas manos.

Un abrazo para toda la familia en estos duros momentos. Descansa en paz, Antonio.

Andrés Sanz Fernández