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  • Diario Digital | jueves, 20 de febrero de 2020
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Agua y Cambios Climáticos. Los caudales ecológicos (III de III)

Agua y Cambios Climáticos. Los caudales ecológicos (III de III)

Un río es, ante todo, una corriente natural de agua. El buen funcionamiento del sistema fluvial requiere que el río mantenga unos caudales suficientes y con ciertas pautas de variación estacional que se aproximen al régimen natural. Además, el régimen de caudales es  la principal variable que da forma a las zonas de cauce y ribera. Por tanto, los caudales ecológicos  son una pieza clave en la normativa de aguas para la protección de los ecosistemas hídricos, y los planes hidrológicos deben definir, para cada mes del año, los caudales mínimos, máximos y la tasa o velocidad de cambio de las diferentes masas de agua.

Dado su carácter legal de restricción frente a otros usos, los caudales ecológicos son un frente de batalla continuado entre los usos económicos y la necesidad de mantener en buen estado los ecosistemas hídricos. La disminución de los caudales circulantes y el aumento de fenómenos extremos de sequía e inundaciones provocados por el cambio climático, que ya se están observando, continúan acentuando esta presión sobre los caudales.

El papel lo soporta todo, y los Planes Hidrológicos ofrecen un penoso espectáculo de mermas y trucos para presentar unos caudales ecológicos descafeinados que estorben lo menos posible al auténtico objetivo de los planes: satisfacer ilimitadamente las demandas de los agua-tenientes y continuar con el negocio de las obras del agua.

Los caudales ecológicos en Red Natura 2000

En Navarra son varios los ríos que forman parte de la Red Natura 2000, y cuentan con un Plan de Gestión como Zonas de Especial Conservación (ZEC), hecho por el cual nos felicitamos. Sin embargo, dichos planes, hasta el momento, no incluyen el régimen de caudales ecológicos particulares necesarios para la conservación de los valores naturales de estos ríos.

Pues bien, la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, en su Sentencia 00258/2018, ha anulado varios Planes de Gestión de ZEC de la Junta de Extremadura, entre otras razones, porque falta “… la definición de los caudales mínimos y máximos, regímenes estacionales y caudal generador necesario para que las especies acuáticas y hábitats ligados al agua alcance su objetivo de conservación…”

La Junta de Extremadura, lejos de recurrir, se ha puesto manos a la obra en la inclusión de los caudales en los planes de los ZEC, evitando así la ejecución de la sentencia. Otras comunidades también están actuando en este sentido. Esperemos que Gobierno de Navarra corrija su rumbo y siga el ejemplo de estas comunidades, sin necesidad de ocupar nuestros abarrotados juzgados con otro litigio innecesario.

En el caso del ZEC del río Ega, por poner un ejemplo, el plan de gestión aprobado no define los caudales ecológicos, a pesar de ser una necesidad patente y continuamente reclamada. A las alegaciones presentadas en 2016 al plan en este sentido, el Gobierno de Navarra contestó que los caudales ecológicos son competencia de las Confederaciones Hidrográficas. A la vista de la sentencia mencionada arriba este argumento no es válido, por lo que insistimos en la necesidad de que los caudales ecológicos sean definidos e incluidos en los planes de gestión fluviales. En el caso del Ega, existe un estudio realizado por una reconocida consultoría ambiental y presentado por la asociación Salvemos el Ega, que sirve perfectamente para establecer estos caudales.

Los embalses impiden el mantenimiento de un régimen de caudales apropiado

Uno de los argumentos esgrimidos habitualmente a favor de la construcción de embalses es el mantenimiento del caudal ecológico. La historia se repite una y otra vez: cuando el embalse se proyecta, inmediatamente el agua se reparte mediante reservas y concesiones, prometiendo más agua de la que en realidad hay disponible, para acumular el mayor apoyo posible a su construcción. Luego, el caudal ecológico se maquilla y se reduce para intentar cuadrar el círculo. La gestión de desembalses con el embalse en funcionamiento no contempla las variables ambientales, sino la máxima explotación del recurso agua. Veamos un par de ejemplos

En la Declaración de Impacto Ambiental del embalse de Itoiz, de 1990, se decía que “en el río Irati  se respetará, como mínimo, el caudal Q330, debiéndose desembalsar cantidades mayores de agua en época de avenidas para simular las condiciones naturales del río. En un documento redactado con este fin se establecerán los períodos y caudales adecuados para ello”. Ni que decir tiene que dicho documento no se ha redactado, y que el río Irati sólo cuenta con un mezquino “régimen de caudales ecológicos mínimos” definidos en el Plan Hidrológico, que en absoluto simula las condiciones naturales y que ni siquiera llega a los 72 hm3/año que planteaba el muy defectuoso Estudio de Impacto Ambiental. Los caudales máximos, caudales de formación y tasas de cambio brillan por su ausencia en el Plan Hidrológico.

Así, el caudal de verano del río Irati, que transporta agua para riegos aguas abajo, es muy superior al caudal de invierno. Esta gestión de desembalses es muy habitual en los ríos regulados para riego. Además de esto,  la operación de la central hidroeléctrica (a beneficio de CANASA) provoca bruscas variaciones diarias. Un día cualquiera de este mes de diciembre, de noche, cuando no se turbina ya que no hay demanda eléctrica, el caudal desembalsado es de unos 10 m3/s. Al llegar el día, la demanda eléctrica aparece, y se empieza a turbinar, pasando a triplicar el caudal del río en menos de una hora, hasta alcanzar un caudal cercano a los 30 m3/s y vuelta a repetir el ciclo cada día. Así, no es de extrañar que aguas abajo de la presa se haya constatado una desaparición completa de especies protegidas de peces (como la lamprehuela, en peligro de extinción) y náyades, anteriormente abundantes en el tramo.

En Yesa (como ya comentamos en un artículo anterior sobre embalses) nos decían que el recrecimiento iba a servir para aumentar el caudal ambiental del río Aragón a 314 hm3/año. Pero la realidad es que el caudal ecológico aprobado en el plan hidrológico 2015-2021 es de sólo  138 hm3/año. Y gracias.

Charo Brinquis y Fito Jiménez
URBIZI (Red en defensa de los ríos)