Plaza Nueva

  • Diario Digital | domingo, 07 de junio de 2020
  • Actualizado 08:17

Las navidades de antes

Las navidades de antes

A medida que cumplo años las Navidades de antes las recuerdo no solo con cariño sino con nostalgia como quien recuerda una película en blanco y negro, los años del colegio o los juegos en la calle y echo de menos ese espíritu navideño de antaño cuando las Navidades eran más sencillas y entrañables. Supongo que estas fechas están destinadas a los más pequeños que son los que se asombran de las luces en las calles, abren con frenesí los regalos el día de Reyes, esperan con ansia contenida la cabalgata, cantan los villancicos y ponen con alegría el belén o el árbol.

Para los que tenemos ya cierta edad, todo ha cambiado con respecto a nuestras navidades infantiles: los turrones y guirlaches que antaño esperábamos ávidos a medida que las fechas navideñas se acercaban y veíamos sus anuncios en la gran pantalla de esa televisión de dos canales, hoy en día se pueden comprar en los grandes almacenes desde octubre.

Nos hemos vuelto tan consumistas que los regalos de Reyes que esperábamos con expectación en cuanto nos daban las vacaciones ya no hacen tanta ilusión porque continuamente los niños tienen caprichos y regalos a lo largo del año.

Las felicitaciones navideñas que antaño escribíamos a familiares y amigos se han convertido en mensajes rebotados de whatsapp, impersonales y generalizados que inundan los móviles en Nochebuena y Nochevieja.

El acebo ha dado paso a los arboles artificiales, Papa Noel que no tenía cabida en nuestras Navidades de antaño ha ido ganando terreno a los Reyes, el Belén o Nacimiento persiste solo en algunas casas y adornos como el espumillón y las brillantes bolas navideñas han dado paso a adornos más estilosos y elaborados. Incluso en alguna ciudad, la cabalgata de los Reyes Magos se ha se ha convertido en un espectáculo circense alejada completamente de su idea original.