Plaza Nueva

  • Diario Digital | jueves, 21 de noviembre de 2019
  • Actualizado 11:42

El chupinazo debe ser popular

El chupinazo debe ser popular

Ahora que la crisis ha levantado muchas de las alfombras de la política y que los gestos hacia mas control, mas cercanía al pueblo y mas austeridad de los alcaldes y concejales elegidos recientemente por toda la geografía estatal y autonómica son lo primero que sabemos de su gestión, quiero hacer una reflexión sobre un acto popular que desde hace muchos años se ha convertido en muchos lugares y en concreto en nuestra ciudad en un acto político, no porque en él se reivindique algo sino porque los políticos. erróneamente a mi entender, lo han considerado propio de su cargo….Me estoy refiriendo al chupinazo: Me estoy refiriendo a ese cohete anunciador de alegría y desenfreno festivo que en nuestro caso el día 24 de julio surca los cierzos o los aires calurosos de nuestra ciudad.

Siempre he pensado que el cohete, el chupinazo que nos hace entrar en la fiesta tenía que ser prendido por alguien, ya sea una persona o un colectivo, que haya destacado entre los ciudadanos, asociaciones o colectivos de Tudela. Con esto no quiero decir que un político no pueda tirarlo, ni mucho menos, y tampoco que se le elimine la potestad del alcalde de  decidir a quién elige para tirarlo.

Quizás un año, pueda ser un concejal que por su gestión, por haber logrado para Tudela alguna cosa importante o fundamental, como premio a su trabajo luchando por los ciudadanos en esa difícil jungla burocrática y política, se le otorgue ese honor ese año concreto, si bien no considero que tirarlo sea potestad exclusiva de nuestros ediles.

Con esta medida tampoco deseo que el cohete anunciador comience a ser tirado por ciudadanos representativos, conocidos o populares, de Tudela por el simple hecho de serlo, no es mi intención. Desde el inicio he dejado claro que la persona o colectivo que lo haga volar por los cielos tudelanos, tiene que haber realizado algo importante, haber tenido una proyección fuera de nuestro ombligo tudelano, haber llevado el nombre de Tudela por el exterior de nuestras fronteras, haber logrado un hito deportivo, cultural o de cualquier índole, en definitiva haber hecho algo digno para un honor de tal envergadura.

Durante muchos años este honor ha recaído en los diferentes grupos del consistorio, dejando los segundos o terceros cohetes para premiar a personas o colectivos que hubieran destacado ese año. Y durante muchos años el grito de ¡Viva Santa Ana! y ¡Viva Tudela! ha tenido acento consistorial.

Es cierto que para los hombres de a pie o para los colectivos de la calle quedaban el cohete anunciador de las fiestas de la verdura, del inicio de las fiestas de los barrios tudelanos o el pregón del Volatín, pero no el cohete de las fiestas, el principal de todos.

Estamos en época de cambios, de gestos, de intentos de acercamiento al ciudadano y el chupinazo o cohete anunciador de las fiestas santaneras no deja de ser otro gesto que tiene que pasar del olimpo consistorial a la arena del pueblo llano.

Julián Marín Mencos