Plaza Nueva

  • Diario Digital | jueves, 13 de agosto de 2020
  • Actualizado 00:58

Por unas “no fiestas” 2020 covidianas

Por unas “no fiestas” 2020 covidianas

El SARS 2-COVID 19 ha cambiado la vida de la humanidad, allí y aquí. 

Lo que a principios de año veíamos como algo que ocurría en la lejana China, un mundo interrelacionado donde las distancias no existen, nos lo ha traído a nuestra casa alterando la marcha de nuestras vidas.

La palabra confinamiento forma parte de nuestra cotidianidad como único medio de parar la pandemia. Lo hemos conseguido a medias y por el camino hemos dejado a más de 28.000 personas y miles de damnificados, ingresados en hospitales, en UCI, en domicilios, familiares y amigos. Demasiado sufrimiento.

Nos ha afectado y seguirá haciéndolo al menos hasta alcanzar una vacuna, que se prevé para principios de 2021. En ese tránsito nos queda un duro verano y el peligro de un otoño en el que el monstruo acecha dispuesto a asestar un segundo golpe.

Por eso debemos tomar medidas, prudencia, sensatez y responsabilidad. De los poderes públicos y en especial de la sociedad en su conjunto, en especial los jóvenes que son los que ven el peligro más lejano.

Se equivocan, el peligro sigue ahí y su colaboración es fundamental para evitarlo. Los últimos rebrotes en Navarra y el resto de España así lo confirman.

El verano traía habitualmente las fiestas. Juerga, jolgorio, relaciones estrechas, alegría, buen humor y alcohol, mucho alcohol. Ese producto que desinhibe y hace ignorar el peligro, éste también. 

Por eso el GN ha planteado que este año se suspendan las fiestas y en mi opinión debemos hacerle caso. Ya habrá tiempo el año que viene de recuperar el tiempo perdido. Este año la prudencia aconseja no realizarlas, ni mucho, ni poco; nada. Nos jugamos mucho en ello.

Porque a este virus le agradan las multitudes, las distancias cortas, la proximidad y las fiestas serían el caldo de cultivo ideal para su fortalecimiento.

Del debate ¿economía o salud?, pasamos al de ¿fiestas o salud? y se debe apostar con claridad por la segunda opción, que salva vidas y reduce mucho sufrimiento. 

Este año en el que no tendremos ninguna fiestas en verano y especialmente en otoño para frenar al virus. Ayudemos y colaboremos con nuestra sensatez y nuestra prudencia.