Plaza Nueva

  • Diario Digital | jueves, 14 de noviembre de 2019
  • Actualizado 00:21

Procesión y Respeto

Procesión y Respeto

Desde que Tudela en 1530 declaro a Santa Ana como su patrona. Santa Ana para los tudelanos además de un símbolo religioso, pasó a ser un símbolo en el más amplio sentido de la palabra.

Los símbolos se mantienen de generación en generación, principalmente porque son intocables. Porque si varían se desvirtúan y dejan de ser símbolos.

Mi bisabuelo llevó a mi abuelo, mi abuelo a mi padre, y mi padre a mí, a la procesión de nuestra patrona, sólo hombres.

Para mi padre ese día era el más grande del año. También para sus antepasados, también para mí.

La procesión transcurría por las calles de siempre, con el ritual de siempre, con el silencio respetuoso de siempre. Durante siglos permaneció inalterable.

Desde hace muy pocos años se han ido incorporando una serie de “elementos” que tienen su lógica en una sociedad plural. La incorporación de la mujer, por ejemplo.

Pero todo lo demás como ir vestido con camiseta y bermudas, como si marcharían a la piscina, hablando con el móvil sin ningún tipo de respeto, etc. puede cambiar la tradición en folclore. Y la procesión de Santa Ana nunca ha sido folclore. Eso, con todos mis respetos para ellos, es propio de otros lugares de España que tienen “sus” tradiciones en las que a sus imágenes les dicen guapa, les cantan, etc.

Aquí, a Santa Ana se le venera y respeta. Y por esas razones nunca se le ha aplaudido (tan sólo al entrar a la catedral) ni se le ha gritado guapa.

Santa Ana es nuestro símbolo de identidad y la procesión el momento cumbre donde se pasea por la ciudad. Con toda la jerarquía, autoridades y pueblo.

Los tudelanos, en la procesión, nunca necesitaron aplaudir para demostrar su alegría. No necesitaron decirle guapa para reconocer su belleza espiritual.

En España tenemos miles de pueblos con una gran riqueza en su cultura y tradiciones.

Tudela en 40 años ha pasado de ser una ciudad agrícola, a industrial, y esa nueva situación trajo como consecuencia la llegada de miles de personas de otros lugares.

Estoy seguro que cuando esas personas que Tudela acepto como eran. Cuando  visiten sus pueblos de origen, les gustará que se mantengan sus tradiciones, porque de esa forma se identifican y son identificados.

Yo sólo, desde esta página de Plaza Nueva, pido lo mismo para Tudela. Que respeten y disfruten de nuestras tradiciones, pero que no nos las intenten cambiar.

¡Viva San Ana y Viva Tudela! ¡Felices fiestas a todos!