Plaza Nueva

  • Diario Digital | jueves, 09 de abril de 2020
  • Actualizado 23:06

Desde mi Mejana.

A nadie se le escapa que la Navidad ha perdido su espíritu. Casi nadie dice “Feliz Navidad”. Si no sucedáneos como: felices fiestas, pasarlo bien, que os regale muchas cosas Papá Noel… 

Me quedo con esto último; los regalos y el consumo, para definir lo que en realidad se conmemora el 24 de diciembre. 

 El pistoletazo de salida es el importado americano: Black Friday –viernes negro-. A partir de ese momento, todas las grandes superficies, abren todos los días y más horas ¿para dar mejor servicio? Mentira; para que la gente consumamos más. 

Gasten; señores y señoras, aprovechen diciembre que nos trae: las insoportables cenas de empresa, el impresentable: amigo invisible, Papá Noel, cenas de noches: buena, vieja y reyes más los reyes magos.

No le llamemos ya Navidad, llamémosle: ConsumNavidad, o fiesta del consumo.

Y mientras en muchos lugares del mundo, continuarán las guerras y no gozarán ni de una hora de tregua que antaño acordaban el día de Navidad. 

En estos días padeceremos lacrimógenos programas de tv llamados solidarios, donde por una simbólica cantidad podremos lavar nuestras conciencias, ayudando económicamente a unos niños con mocos y desnutridos. Pero eso solo será durante unas horas. Al día siguiente, los niños continuarán con su miseria y los donantes con su dinero. 

Permítanme un poco de nostalgia en medio de tanta hipocresía. Cenar en estas fechas en familia, ya sé que esta denostado, y el chiste fácil de: lo vas a pasar bien o en familia, no me hace ninguna gracia. Porque soy de los que en Nochebuena, al oír un villancico, acordándome de tantos familiares y amigos perdidos, se me pondrá la piel de gallina y sin ningún rubor; derramaré unas lágrimas de alegría, por haberlos disfrutado, y de amargura por su ausencia.

Feliz Navidad y saludable Año Nuevo.