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  • Diario Digital | jueves, 15 de abril de 2021
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Jugando con la historia

Jugando con la historia

"La historia es la memoria de un pueblo, y sin memoria, el hombre se degrada a los animales inferiores" parece ser que afirmó en algún momento Mr. Malcom X. Si somos "hijos de la Historia", como afirmaba Fidel Castro, hemos renunciado hace tiempo a nuestra madre y la tratamos muy mal. De una forma rotunda y palpable. Y les contaré un simple caso de por qué. Pero vaya antes, una pequeña reflexión sobre eso que llaman "memoria histórica". 

Hemos vivido -o vivimos-, el frenesí de la "Memoria Histórica", aunque últimamente se haya relajado el tema. Para un servidor afirmar sin tapujos que tal concepto es una barbaridad bajo el cual se encierra un constructo tendencioso. Hasta aquí no estoy "descubriendo América"... para muchos. 

Por partes. El adjetivo "histórica", en primer lugar. Si la "Historia" sigue siendo "esa ciencia del pasado" -y sí, es una ciencia, con su método científico, investigación seria, rigurosa y objetiva, además de otras características- dejemos a tales "científicos" trabajar en su campo sin intrusismo. ¿O somos todos médicos y/o farmeceúticos, químicos, ingenieros, etc?. Es habitual ver científicos en las tradicionalmente llamadas carreras de "Ciencias" pero hay mucha ciencia en las de "Humanidades". Aunque cueste creerlo. 

Y sobre el sustantivo, "memoria", una pregunta: ¿conocen a alguien que memorice el futuro?. El presente, en cuanto lo has memorizado, "archivado" en tu cabeza, lo has convertido en pasado. Luego, convendrán conmigo que "memoria" es, puede ser, sinónimo de "historia". Entonces, llegados a este punto ¿a qué viene eso de recalcar la "memoria histórica"? No sé cómo lo verán Uds., pero es pura retórica, eso es lo que se llama un "pleonasmo". Y ¿qué quieren que les digan? Si tienes que envolver algo bajo tal celofán, la sorpresa, como ya se va viendo, es mayúscula. La clase política, o parte de ella, se pone a hacer "Historia" como si se pusieran a hacer "Medicina", "Ingeniería", "Farmacia" o "Geología". ¡Inadmisible! 

Decía que, en este frenesí de recordar parcial y sesgadamente la historia, "hemos renunciado a nuestra madre". Hace más de 400 años que, silenciosamente, dejó este mundo en su casa de Fuencarral (Madrid) un hombre brillante, genial, con sesenta años y una vida intensa. El destino quiso que no le sobreviviera ninguno de sus cuatro hijos. Pudo ser ello causa de que su rico legado cayera en el olvido. Pudo ser también el carácter ibérico de ningunear al vecino. Cierto que un tal Lope de Vega le dedicó una de sus obras, una comedia, "Lo que pasa en una tarde", pero -¡oh, mísera fatalidad!- tampoco fue de las mejores de tan prolífico autor. 

- "Pero ¿de quién habla, este majadero?" -pueden estar ya preguntándose alguien. 

Hablo de Jerónimo de Ayanz y Beaumont (Guenduláin, 1553 - Madrid, 23 de marzo de 1613). Dejo en sus manos investigar quién era este genio. Aunque sigue estando olvidado, cada año, con suerte, un poco menos. En la red se puede encontrar su vida y obra. Tan sólo, para concluir, recalcar que somos tan canelos, que siguen siendo ignorado. Si hubiera nacido británico, francés, italiano o estadounidense, estaríamos aburridos de oir tanto sobre él. Más aún, en las escuelas nos harían memorizar, nos diría, que la primera máquina de vapor patentada y funcional fue de un inventor llamado Jerónimo de Ayanz. Tendría museos, institutos, calles, cátedras y demás. Pero no es así. Bueno, algo hay ya, sí, en Pamplona, en sendas universidades. Pero ya se les ha debido pasar la fiebre. 

La Historia de la Tecnología tiene muchas carencias en España, en general. El llamado "Siglo de Oro" español lo fue en muchas disciplinas, y la tecnológica fue una de ellas. Ayanz no fue un fenómeno aislado. Hubo otros como el aragonés Pedro Juan de Lastanosa o el vizcaino Pedro de Zubiaurre. ¿Cómo si no explicar la capacidad técnica para mantener tantos siglos la gestión y administración de un reino, un imperio, tan descomunal como fue el hispano de la época moderna? Estudiando historia ¿a nadie le ha chirriado nunca tal falta de respuesta? Más aún, si estamos redescubriendo que sí hubo tal ¿qué influencia tuvo en los siguientes, franceses, ingleses, etc? 

Estas cosicas son las que hay que revitalizar en la memoria histórica para que sirvan de motivación, inspiración, orientación, ejemplo. "Historia, magistra vitae".