Plaza Nueva

  • Diario Digital | jueves, 13 de agosto de 2020
  • Actualizado 01:55

En esta sociedad, un tanto convulsa, en la que vivimos y cada día buscamos hacer algo novedoso y más innovador en la que lo importante parece ser mostrar algo nuevo de nosotros mismos; quizá nos hayamos dado cuenta cuán importante sea la expresión: “como siempre”.

– ¿Cómo estás?...
– Como siempre.

– ¿Qué tal en el trabajo?...
– Como siempre.

– ¿Qué tal la familia?...
– Como siempre.

– ¿Cómo vas a celebrar las fiestas?...
– Como siempre.

Tras este parón forzoso, a la par que doloroso, hemos visto lo importante que es nuestra “rutina”, nuestro día a día. 

Ahora que se acercan nuestras fiestas y aceptamos con resignación que no las podemos celebrar, recordamos ese olor a pólvora del cohete, a albahaca de la procesión de Santa Ana, el calor sofocante en el tendido de sol o la música en las callejuelas de nuestro Casco Antiguo. Valoramos mucho más todo aquello que nos encanta pero a lo que quizá nos habíamos acostumbrado porque era “lo de siempre”. Era como siempre acudir a la Novena de Santa Ana, era como siempre ver bailar a los gigantes, era como siempre acudir a los almuerzos y a las peñas, o era como siempre ver engalanada nuestra Catedral para acoger a sus gentes. 

Pues bien, claro que es importante mejorar y avanzar como sociedad, pero tanto o más importante es valorar lo que tenemos, disfrutarlo y compartirlo con nuestros familiares y amigos, haciendo que lo más mágico y valioso sea aquello que se disfruta “como siempre”.