Plaza Nueva

  • Diario Digital | domingo, 05 de abril de 2020
  • Actualizado 05:21

El cólera: La epidemia de 1834 en la Ribera de Navarra

Rescatamos este artículo de 1984 de nuestro colaborador Esteban Orta Rubio que tiene muchas similitudes con la situación actual. Aunque, por ahora, no es tan trágica como aquella epidemia nueva que asoló la Ribera en 1834, donde se unieron el hambre, la guerra y el cólera.
En el antiguo edificio de La Misericordia se instaló el hospital de coléricos donde se atendió a los afectados tudelanos
En el antiguo edificio de La Misericordia se instaló el hospital de coléricos donde se atendió a los afectados tudelanos
El cólera: La epidemia de 1834 en la Ribera de Navarra

La peste hasta finales del siglo XVII; las viruelas y la fiebre amarilla en el XVIII; el cólera en el XIX. Tal parece ser la evolución de las enfermedades infecciosas a lo largo de los últimos siglos. Las razones de esta sucesión se nos escapan todavía, aunque bien pudiera ser que el organismo humano sólo fuese vulnerable a una nueva enfermedad después de haber padecido otras infecciones.

Sin embargo a principios de siglo XIX con el descubrimiento (1796) y posterior utilización masiva de la vacuna antivariólica se podía pensar haber dejado atrás las enfermedades infecciosas. No fue así y el cólera se encargo de desvanecer tales sueños. 

Enfermedad endémica del norte de la península del Indostán, se desbordará hasta Europa a partir de 1830. De manera lenta pero implacable llegará a España en 1833 después de haber asolado Rusia (1830), Europa Central (1831), Francia (1832).

Focos del cólera y las lineas de expansión

El primer punto es Vigo -enero de mil ochocientos treinta y tres- a donde llega desde los puertos portugueses. En el verano aparece otro foco en Andalucía que remite con los rigores del invierno. El asalto definitivo lo dará durante 1834 siguiendo la dirección sur a norte llevado el virus por las tropas del General Rodil que desde los cuarteles del Algarbe en Portugal marchaban al País Vasco y Navarra, principales escenarios de la guerra carlista.

Hasta mayo se mantiene estable en el sur pero con los primeros calores su avance se hace incontenible. Junio: Murcia y Toledo. Julio: Madrid. Agosto: Zaragoza y Valencia. Barcelona resultará alcanzada a fines de septiembre teniendo su punto álgido en el mes de Octubre. Hasta finales de 1835 no desapareció completamente.

Mortalidad por sexos y la evolución diaria de la mortalidad

La importancia de este primer envite del cólera lo dan las cifras de muertos. Los autores del siglo pasado dieron una morvilidad de medio millón de enfermos con una mortandad superior a los 100.000, hoy se estima alrededor de 300.000 las víctimas para toda España lo que supuso la pérdida en pocos meses de casi el 3% de la población. 

La epidemia de cólera de 1834 cierra con pesimismo un primer tercio de siglo calamitoso para la población española, agobiada durante este período por la fiebre amarilla, Guerra de la Independencia, crisis agrarias, emigración y guerras coloniales junto a una elevada mortalidad infantil. No es de extrañar por tanto que el crecimiento de la población en estos primeros años sea solamente del 3’9‰ frente al 6,3‰ del tercio central de siglo. 

Aquí puede leerse el artículo completo sobre la primera epidemia de cólera en España (1834) y sus efectos en la Ribera de Navarra.

La Casa de Misericordia

En el antiguo edificio de La Misericordia se instaló el hospital de coléricos donde se atendió a los afectados tudelanos.

La Real Casa de Misericordia, donde ahora se encuentra el Hotel AC Tudela, fue fundada en 1771 por Ignacio Mur y Francisca Ugarte. Fue construida a partir de 1779 por el tudelano José Marzal sobre traza de Ventura Rodríguez. La iglesia, de la que ahora queda parte de su capilla en el salón del hotel, se edificó en estilo neoclásico a mediados del siglo XIX.