Plaza Nueva

  • Diario Digital | lunes, 06 de abril de 2020
  • Actualizado 17:32

Toca pagar la cuenta

Hoy vivimos tiempos convulsos, a la crisis económica se le han unido las crisis política y moral. La mala situación se nos agravó pues ZP pensó que no duraría la cosa, se comió el superávit, y nos metió en una locura de ampliación de derechos y de gastos tremenda.



Al malestar social objetivo, lo incrementamos con la crispación política entre los dos grandes partidos. Los ciudadanos esperan que los políticos les cuenten la verdad, les digan la gravedad de la situación y los planes para salir de ella. Los análisis más pesimistas olvidan que nuestra gente tiene muy sólidos valores interiorizados. La familia en España mantiene una buena salud por sus fuertes vínculos asistenciales, y también existe una gran cantidad de ciudadanos subsidiados.



Es imposible salir de la grave crisis sin sacrificios y esfuerzos que hay que repartir. Necesitamos seguir financiándonos en los mercados exteriores, al gastarnos mucho más de lo que ingresamos, por lo que necesitamos reforzar la confianza de los inversores extranjeros, como cuestión principal. No se trata de llamarles especuladores cuando no se fían, e inversores cuando nos prestan. La rectificación de ZP ha sido necesaria para que los inversores se fíen de nosotros. Hay que seguir haciendo muchas más cosas. No basta con rebajar el gasto público, hace falta que vuelva el crédito a particulares y empresas, por no hablar del sistema de pensiones o de abaratar la energía. Necesitamos reformas que no pueden esperar, y quitar obstáculos para volver a cotas de crecimiento, disminuir el gasto social y que aumentemos los ingresos fiscales. Así funciona nuestro sistema.



Hoy no se trata de descubrir que recortar “derechos” es impopular, ya lo sabemos. Hay que tener sentido de la realidad y habernos preguntado antes si podíamos pagarlos: ¿no estaremos poniendo en entredicho el estado de bienestar? En tiempos de crisis no se pueden sostener todo.



Pasamos de la sonrisa de ZP, a la amargura de la imposición de una fuerte rectificación, haciendo inolvidable el 12 de mayo. ¡Bendita Europa! Que le ha obligado a actuar como desde hace tres años se le recomendó desde numerosos foros.



La internacionalización de los mercados demuestra que la soberanía nacional es cada día más reducida. Estamos en otra onda, la moneda única se puede ir al carajo si no la cuidamos todos, y los gobernantes deben hacer los deberes internos.



Con la política de ZP en su burbuja, no había solución. Ya no teníamos tiempo en los mercados globalizados. Había que reducir el gasto público en todos los niveles de la administración, con los políticos dando ejemplo en primer lugar. Tenemos pendiente el acometer la reforma laboral sin contar con estos sindicatos, y reestructurar el sector financiero, cuya situación es mucho más delicada de lo que nos cuentan.



No es lógica la cantidad de demagogia populista que están destilando los del PP. Toca ser patriotas, recibir los cambios de ZP con un ¡bienvenido al Club! y colaborar todos, para que la ciudadanía comprenda la gravedad extrema de la situación, y que acepte sacrificios.



La salida sensata pasa por restablecer los consensos básicos que cimienten la presencia de España como nación en el mundo. Hay que volver al dominio de la razón y de la cordialidad en el espacio público.



Necesitamos que se reanuden los grandes consensos entre socialistas y populares para poder salir de la que estamos metidos, y podamos ¡pagar la cuenta!