Plaza Nueva

  • Diario Digital | jueves, 25 de febrero de 2021
  • Actualizado 19:45

Manipulación de conceptos en política

Manipulación de conceptos en política

Vivimos una época en la que se están mancillando y pervirtiendo palabras, calificativos y conceptos, nobles, altruistas, fundados en valores. Con el mayor descaro se utilizan las palabras democracia, democrático, libertad, liberación, progreso, justicia, pueblo, derechos, etc., no en aras de hacer énfasis en su significado para conseguir los fines que representan en la sociedad, sino, para bajo su lema, bajo su paraguas, solapar fines particulares o de grupo, interesados, con objeto de revestirse de algo noble para conseguir sus fines engañando a la colectividad.

No hay nada tan ruin como utilizar este sistema: amparados en ideas aceptadas y apoyadas por la mayoría de los ciudadanos, nuestros próceres y políticos de turno, engolan la voz al pronunciarlas con firmeza, y las utilizan como argumento básico, cuando debajo se esconden otras muy aviesas intenciones. Ni se sonrojan. Considero que muchos tienen un perfil intelectual tan bajo, que piensan que los ciudadanos “nos tragamos” cualquier argumento zafio que nos venden.

Cuando estos mecanismos los utiliza “el poder de turno”, la posibilidad de escapar a estos argumentos es difícil; unos porque los utilizan sus correligionarios a los que les permiten todo, y otros porque realmente no tienen capacidad crítica. Frecuentemente, se vende con unas siglas o un concepto teóricamente justo y de valor, para bajo su sombra realizar los mayores desmanes.

"Nunca habían sido tan peligrosos y defenderse tan difícil"

 

Los ciudadanos nos estamos cansando de estar en manos de tanto desaprensivo, por utilizar un calificativo suave; es como si estuviéramos viviendo la época dorada de este tipo de gente; los tenemos muy extendidos en grandes y pequeños ámbitos de poder.

Es un síntoma clave de la descomposición de nuestra sociedad. Me pregunto, si con los medios de comunicación en manos de los distintos poderes, esto tendrá alguna solución, o iremos cayendo los ciudadanos de una en otra mano pseudo-ideológica diseñada en los despachos y manejada por el grupo ideológico correspondiente. Tal vez sea el destino del ser humano. Esto es una selva, pero los depredadores, probablemente, nunca habían sido tan peligrosos y la posibilidad de defenderse de ellos tan difícil.

La única solución es educar en valores; hombres y mujeres capaces, honrados, con sentido desarrollado de la justicia social, son más importantes que las siglas que representan. Con estas premisas serían fácil gobernar y llegar a acuerdos.

Ángel Cornago Sánchez

Tudelano