Plaza Nueva

  • Diario Digital | viernes, 28 de febrero de 2020
  • Actualizado 20:42

Globalización

Vivimos en un mundo globalizado; fundamentalmente debido a los medios de comunicación, hoy tenemos acceso a la información de forma casi inmediata, prácticamente de todo el mundo. Tenemos acceso a conocer la forma de vestir, de trabajar, los gustos, el desarrollo, los sucesos, de casi todos los países. Además, viajar a ellos y conocerlos in situ, hoy, está al alcance de mucha gente, algo prohibitivo hace unos lustros para la gran mayoría. Todo ello hace que cada vez seamos menos diferentes, que cada vez nos parezcamos más. Es un proceso progresivo.

La globalización es positiva para compartir avances científicos, cultura, intercambios, pareceres, filosofías, arte, para viajar, para aprender, pero manteniendo la individualidad y la idiosincrasia de los grupos nacionales.

Es negativa por lo que se desprende de la situación. En el momento actual los consumos son muy similares en todo el mundo, lo que permite que los grandes fabricantes, puedan multiplicar su producción y ganar ingentes cantidades de dinero. También permite influir de forma muy poderosa en los estados de opinión, en las ideologías y, en el manejo político por parte de poderes supranacionales, interesados en meter su nariz para implantar ideologías detrás de las cuales, generalmente, hay motivos económicos y de dominio. Tema importantísimo. Las elecciones son manipuladas por poderes supranacionales; no cabe dudad.

El manejo de los ciudadanos en consumos, ideas, ideologías, opiniones se ha globalizado, y los grandes grupos de poder son ahora mucho más poderosos, y los ciudadanos mucho menos libres.

La globalización va anulando la diversidad, la individualidad, la tribu, las peculiaridades regionales, nacionales, las referencias personales arraigadas. “Ser individual” en este mundo globalizado, es cada vez más difícil. Incluso, saben que tendemos a ser gregarios, a imitar, sobre todo a los países más poderosos e influyentes. Identificamos progreso con vivir de determinada manera, en no pocas ocasiones frívola y basada en valores que fomentan la superficialidad y el consumo, que no nos ayuda a ser más felices. Siempre lo han intentado los diversos poderes, pero, en el momento actual, existen medios para lograrlo mucho más fácil y sibilinamente.

Es el provenir. Los nacionalismos pueden ser una reacción ante la globalización, aunque, enseguida son contaminados. También pueden existir motivos económicos, pero ese es tema de otro artículo.

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