Plaza Nueva

  • Diario Digital | viernes, 14 de agosto de 2020
  • Actualizado 16:42

Ni la película de ciencia ficción más y mejor realizada se parece a la dura realidad que estamos viviendo.

No está escrito el final del guión del que somos protagonistas, a pesar de no desearlo. Lo que sí sabemos es como podemos moldear al “malo de la peli”, para que no acabe en tragedia.

Estamos todavía desnortados, tristes por una situación nunca conocida y que poco a poco, con el trabajo de muchas personas, sanitarios, transportistas, cuidadoras, repartidores, cajeras, vamos sorteando los obstáculos que nos pone el personaje que va enmascarado y no vemos, pero que sabemos como se llama COVID19 y las gravísimas consecuencias de cuidarnos, o no, ante el NO INVITADO A LA FIESTA.

La realidad de esta situación, nos hace mirar todo lo que acontece a nuestro alrededor de forma diferente, no ahora porque vayan a ser fechas que en otros momentos fueran de fiesta y jolgorio. Sino por que la vida queramos o no ha cambiado para todas las personas y no para bien. 

Como se trata de ver esa diferencia en algo tan sustancial como es el ocio, la fiesta y lo lúdico, este año lo titulo, LA NO FIESTA. Y añado que la no fiesta en un año de la vida de una persona es mucho o nada, depende del valor que le demos al acontecimiento. Mi reflexión es que la privación y la responsabilidad de nuestros actos hoy, es garantía de vida mañana. Por tanto reconozco que podemos pasar sin fiesta a pesar de todo.

No habrá cohete anunciador de fiestas de Santa Ana.

No habrá almuerzos.

No tendremos revoltosa.

No habrá procesiones.

No habrá encierros.

No habrá fiesta porque no puede haber multitudes y en esas multitudes el enmascarado COVID, el coprotagonista de la historia, vive a sus anchas.

Por tanto, toca parar por responsabilidad propia y compartida.

Paramos porque deseamos normalidad en nuestras vidas.

Por otro cohete de fiestas.

Por otros almuerzos de amistades.

Por los encierros.

Por otra revoltosa

Por otras procesiones.

Por todos estos deseos y más, tengamos un verano tranquilo para que el final de ésta “irrealidad anormal” no termine en tragedia.

Queda menos para las fiestas del 2021.