Plaza Nueva

  • Diario Digital | martes, 19 de noviembre de 2019
  • Actualizado 18:57

PSICOLOGÍA

He estado pensando... felicidad es "sí" y "no"

¿El más pequeño niño lo tiene todo en el útero materno? Sí. Pero… ¿le falta algo?

A todas las madres y padres nos gusta decir sí: “sí puedes…”, “sí te compro…”, “sí te doy”
A todas las madres y padres nos gusta decir sí: “sí puedes…”, “sí te compro…”, “sí te doy”
He estado pensando... felicidad es "sí" y "no"

El Deseo proviene del NO: de no tener algo; y… en el Paraíso no hay Deseo pues nos es todo dado, es Todo Sí. ¿El más pequeño niño lo tiene todo en el útero materno? Sí. Pero… ¿le falta algo? En cuanto nace sí. En cuanto es expulsado del “Paraíso” ¡le falta Todo! Todo el Universo que se abre ante él…o ella.  

A todas las madres y padres nos gusta decir sí: “sí puedes…”, “sí te compro…”, “sí te doy”. ¡Y es necesario hacerlo! Es bueno que tomen contacto con la Abundancia, la Belleza y la Alegría: “Las tres Gracias” …que la vida ofrece. (Otro día veremos lo que implica, realmente, dar “Las Gracias”).

Usar el “No” es más difícil. Por eso el “No” implica un acto de amor aún mayor que el Sí. Un acto, afuera del paraíso, que requiere de nuestra atención, consciencia y voluntad. El “No” no nos genera placer alguno y no percibimos felicidad. Pero el “NO” es lo que les enseña a desear, y también a tolerar la renuncia y la obligación que todo deseo …posibilita. 

El “NO” prohíbe, protege y ayuda a propulsar: las tres “p” de la Función Paterna. Función, que como tal, pertenece tanto al Padre como a la Madre. Función que debemos adquirir y poner en juego cada día para educar a nuestros hijos. Para que aprendan a lograr sus deseos.

¿Y la Función Materna? Es el gran SÍ. Abemos que Madre viene de Mater, origen etimológico de “Materia”. La función materna provee. Provee de alimento, amor, mimo, etc., etc. Y esta función, también, pertenece tanto al padre como a la madre. 

Verles felices hoy, lo logramos con el “SÍ”. Para que aprendan a ser felices siempre, con el “SÍ” no es suficiente. Necesitamos un gran acto de amor: ¡aprender a usar el “NO”!