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  • Diario Digital | viernes, 29 de mayo de 2020
  • Actualizado 22:17

Cómo algunas fiestas navideñas pueden acabar en urgencias

La Navidad se asocia a celebraciones, regalos y felicidad. Sin embargo, muchos de estos días de fiesta acaban con llamadas a los servicios de emergencias o directamente en el hospital. La soledad, junto al alcohol, comilonas y ciertos accidentes domésticos, son los culpables.
Entre los más pequeños existe un mayor riesgo de atragantamiento en el hogar relacionado con los árboles de Navidad
Entre los más pequeños existe un mayor riesgo de atragantamiento en el hogar relacionado con los árboles de Navidad
Cómo algunas fiestas navideñas pueden acabar en urgencias

Tiempo de reuniones sociales, regalos y alegría. Aunque así parece ser entendida universalmente la época navideña, estas fechas también suponen un mayor riesgo de incidentes domésticos, accidentes de tráfico, episodios agudos de ansiedad e intoxicaciones etílicas y alimentarias. 

Más allá de los clásicos picos de resfriados y gripes, la literatura científica está llena de artículos sobre las complicaciones de salud más frecuentes en Navidad. Uno de los grupos más vulnerables son los niños. Así, un estudio publicado en Clinical Pediatrics el pasado febrero analiza las ingestiones pediátricas ocurridas en estas fiestas entre 1997 y 2015.

Según Patrick T. Reeves, autor principal y profesor de gastroenterología pediátrica en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed (Maryland, EE UU), “los objetos ingeridos tienen a ser parte de la decoración navideña (eléctrica y no eléctrica) y luces del árbol, y son los niños menores de dos años los que los ingieren con mayor frecuencia”.

Entre los más pequeños también existe un mayor riesgo de envenenamiento en el hogar relacionado con arbustos navideños, especialmente en EE UU y Canadá. De hecho, el Centro de Control de Envenenamiento de British Columbia ha elaborado una hoja informativa sobre los peligros en estos días, como la ingestión accidental de plantas tipo poinsetia, muérdago o acebo.

No obstante, la mayoría de las ingestas tóxicas relacionadas con las fiestas suelen ser asintomáticas e inocuas. Según Raquel Vila Montes, enfermera del hospital de Fuenlabrada, “estos días vemos muchos casos de obstrucciones de las vías respiratorias, caídas o cortes. La rutina funciona muy bien en los niños y, cuando se altera, suelen aumentar las urgencias”.

Alexander Feige, enfermero del Summa 112 en el distrito centro de Madrid, explica a SINC cómo en estas fechas encuentran casos de atragantamientos con turrón duro o jamón cuando los niños no tienen todavía dientes. “En el momento de la alegría desmedida por querer celebrar a veces se les da comida cuando todavía no tienen edad para probarla”.

Algún susto ocurre también con el alcohol. La incidencia de envenenamiento en niños aumenta porque muchos intentan imitar a los adultos y beben de vasos que encuentran. “En estas fechas los niños están en ambientes no tan controlados e, igual que se pueden atragantar con una uva, pueden ingerir alcohol”, añade Vila Montes.

Beber no es sinónimo de fiesta

Ya en adultos, y aunque el alcohol no es exclusivo de la temporada navideña, su disponibilidad y uso son más pronunciados. Una investigación publicada en julio de 2019 analiza las admisiones hospitalarias relacionadas durante esta época del año llena de eventos sociales.

Realizado en el Hospital Universitario de Verona, revela que el riesgo de intoxicación por alcohol era 1,6 veces mayor en Nochevieja, y se refería principalmente a las mujeres más jóvenes. Es más, en esta época los niveles de alcohol en sangre eran más altos durante los fines de semana.

“Con estos resultados se podrían planear políticas de educación en salud para informar a las personas sobre el riesgo del consumo de alcohol durante esos días, que puede resultar en caídas o accidentes automovilísticos graves”, subraya a SINC Giuseppe Lippi, autor principal del estudio y director del Servicio de Medicina de Laboratorio del hospital italiano.

Lo confirma Raquel Vila Montes. “Sobre todo en gente joven y en las madrugadas, lo más común son las intoxicaciones por alcohol, que llegan a comas etílicos en algunos casos. El problema es que ya no se consideran solo etílicos, ya que se consumen también otras sustancias”.

“Es cierto que se incide mucho en la importancia de no beber al volante en las campañas de tráfico, lo cual está muy bien porque hay muchos más accidentes en estas fechas”, continúa Vila Montes. “Pero no se habla sobre el riesgo para la salud de beber alcohol en los domicilios, algo muy típico también de estas fiestas”.

Los peligros de la Navidad

Otro de los incidentes más frecuentes son las intoxicaciones alimentarias. En esta época la gente sale más y come en sitios sin tanto control. Incluso los que tienen alergias conocidas levantan más la veda.

“Algunas personas alérgicas o diabéticas siguen intentando tomar aquello que les viene mal. La gente quiere celebrar, vivir y dejarse llevar por la alegría y a veces las situaciones se descontrolan”, subraya Alexander Feige.

Un estudio publicado en Advances in Integrative Medicine en marzo de 2019, realizado con datos del Sistema Nacional de Vigilancia Electrónica de Lesiones de EE UU (NEISS) entre 2007 y 2016 analizó la prevalencia de lesiones relacionadas con la Navidad.

Según los resultados, 277 niños en EE UU fueron lesionados por imitadores de Papá Noel, hubo 17.928 lesiones relacionadas con árboles de Navidad artificiales, 2.216 lesiones con árboles de Navidad reales, 31.855 lesiones asociadas a luces de árboles, 36.054 a decoraciones eléctricas, 80.208 a decoraciones no eléctricas y 2.305 a regalos de Navidad.

Con las fechas navideñas, y al juntarse muchas personas, a veces se realizan actividades cotidianas de forma más peligrosa. “Cuando trabajaba en el Hospital de Getafe –que cuenta con una de las mejores unidades para pacientes quemados– vi personas con quemaduras en más del 70 % del cuerpo por cocinar con tres bombonas de butano juntas o en hornos que no eran apropiados”, cuenta Vila Montes.

La soledad de nuestros mayores

Por último, la patología psiquiátrica en estas fechas se suele descontrolar y se dan muchos más intentos autolíticos –acción autoinflingida que causa dolor o lesiones pero que no tiene como objetivo la muerte– que en otras épocas. Según los expertos, en general la Navidad es una época complicada para la sanidad.

“Todo el mundo quiere celebrar, pero en las grandes ciudades se ve mucha soledad y tristeza”, sostiene Feige. “Madrid es una población muy envejecida y los mayores son los grandes olvidados. Hay familiares que no tienen tiempo y paciencia para prestarles la atención que necesitan, ni siquiera en estas fechas”.

Para el enfermero del Summa 112, “muchas de las llamadas que recibimos ahora son ancianos con dolor de pecho, síntoma que esconde muchas veces crisis de ansiedad por su situación”.

“El año pasado hubo un pico de autolesiones porque la gente había pedido incluso préstamos personalizados para pasar las navidades. También existen cada vez más familias desestructuradas con conflictos que despuntan en estas fechas”, recalca.

La realidad de muchas familias españolas es esa. Parafraseando el famoso villancico, a veces “todo lo que queremos para Navidad” es superarla.