Plaza Nueva

  • Diario Digital | lunes, 10 de agosto de 2020
  • Actualizado 17:10

Aprender a cuidar

No siempre es fácil saber con exactitud cómo ayudar a la persona enferma, qué cuidados son los más adecuados y qué decirle para aliviar su dolor. Cada persona reacciona de diferente manera ante la enfermedad. 
Aprender a cuidar

No siempre es fácil saber con exactitud cómo ayudar a la persona enferma, qué cuidados son los más adecuados y qué decirle para aliviar su dolor. Cada persona reacciona de diferente manera ante la enfermedad. 

La mayoría de las personas diagnosticadas de cáncer o de cualquier otra enfermedad importante, sufren un “shock” emocional al recibir el diagnóstico. Nadie está preparado para recibir esta noticia y por eso necesitamos tiempo para asumir lo que está pasando. 

Tras recibir el diagnóstico, algunas personas se muestran muy preocupadas por todo, buscan información, a través de libros, televisión, Internet... Esta actitud de observación constante puede provocar tensión, angustia, nerviosismo, irritabilidad o incluso desánimo. 

Puede ocurrir, sin embargo, que la persona enferma actúe como si no pasara nada. Su forma de enfrentarse a la enfermedad es restándole importancia. En estos casos, si esta actitud no impide que el paciente reciba los tratamientos necesarios, no debemos intentar que cambie. En la mayoría de los casos, su comportamiento irá cambiando a medida que pase el tiempo. 

Sentir rabia ante la situación de enfermedad es muy frecuente entre los pacientes. Pueden mostrarse intransigentes o excesivamente exigentes. 

También sucede que otras personas, tras un periodo inicial de adaptación, aceptan la enfermedad y adoptan una actitud más activa, buscando soluciones según se van presentando las dificultades. Esta forma de afrontar la enfermedad les ayuda a mantener un mejor estado de ánimo y una cierta tranquilidad a lo largo del proceso. 

Sea cual sea la actitud de tu familiar, es importante que sepas que cada persona reacciona de forma diferente ante la enfermedad. Incluso la misma persona puede adoptar distintas actitudes a lo largo del proceso en función de los momentos y situaciones que vayan apareciendo. Lo importante es acompañar a la persona y que ésta no se sienta sola.