Plaza Nueva

  • Diario Digital | jueves, 25 de febrero de 2021
  • Actualizado 18:09

PLUMAS AL CIERZO

Amor y odio

Miguel Bermejo Fernández nos escribe este breve relato.

Parte I:

—Te quiero —dijo él.

— Yo en cambio… te odio —contestó ella.

—Lo sé.

—Sé que lo sabes.

—¿Qué puedo hacer para que dejes de odiarme?

—Dejar de quererme.

—No entiendo que odies a alguien simplemente porque te quiere.

—Me haces sentir culpable de no quererte.

—¡Qué tontería!, no te culpo de no quererme.

—Eso también lo sé. Me culpo a mí misma por no ser capaz de querer a alguien como tú. Te odio a ti y… me odio a mí. Por eso te odio, porque por tu culpa me odio.

—Yo no quiero que te odies.

—Ni yo que me quieras.

—Pues no puedo dejar de quererte.

—Ni yo de odiarte.

—Vaya mierda.

—Y que lo digas.

Parte II:

—No sé por qué me odias tanto —dijo amor

—Y tú… ¿por qué me amas? —contestó odio.

—Te amo porque me odias.

—Vaya tontería. Eso no tiene sentido. ¿Cómo puedes amar a quien te odia?

—Y tú… ¿cómo puedes odiar a quien te ama?

—Quizás porque no me amaste cuando yo te amé. Me ignorabas. Y sin embargo ahora que te odio, me amas.

—No sabía que me amabas. De haberlo sabido, quizás te hubiera odiado. Así estaríamos en paz, pues los dos nos habríamos amado y odiado.

—Qué complicado es el amor, ¿verdad, odio?

—Tan complicado como el odio, amor.