Plaza Nueva

  • Diario Digital | lunes, 10 de agosto de 2020
  • Actualizado 18:09

FUSTIÑANA

“Lo único que puede salvarnos es que nos dejen trabajar"

Hablamos con Alberto Gracia Blasco, responsable de la ganadería Hermanos Gracia Blasco de Fustiñana que nos cuenta cómo están viviendo esta situación.

Alberto Gracia Blasco con uno de los bueyes con los que cuenta esta ganadería de Fustiñana
Alberto Gracia Blasco con uno de los bueyes con los que cuenta esta ganadería de Fustiñana
“Lo único que puede salvarnos es que nos dejen trabajar"

No va a resultar sencillo a las ganaderías recortar este año al virus y todo lo que ha traído con esta nueva normalidad. El sector taurino es uno de los sectores a los que ha pillado de lleno y se encuentran ante un complejo panorama: tienen que cuidar y alimentar a todos sus animales sin poder obtener ingresos de las ferias de los pueblos.

Nos ponemos en contacto con Alberto Gracia Blasco, quien, junto a su hermano Pedro, llevan adelante una ganadería que cumplirá 8 años a finales de año. Comenzaron con la compra de dos lotes de vacas, uno de ellos proveniente de la finca El Ventorrillo (propiedad del torero El Juli) y el otro lote adquiridas al ganadero ablitero Anastasio Antón. En la actualidad cuentan con 320 cabezas repartidas en dos fincas: 'La Madre' y 'La Esperada', ambas en Fustiñana. 

Un año normal para ellos es tener más de 60 sesiones, unos 40 días de festejos desde mitades de abril hasta octubre y repartidos por toda España, pero especialmente en el Delto del Ebro y en la Ribera. "A Tudela venimos acudiendo desde el 2017 y también tenemos a Fustiñana y Valtierra (de donde somos originarios), Cabanillas, Buñuel y Ribaforada, en donde venimos ganando premios importantes estos últimos años", nos explica Alberto Gracia. 

Este año no va a poder ser. La suspensión de las fiestas supone un gran mazazo para ellos. "Vamos a tener que mantener un negocio sin obtener beneficio ninguno y eso es imposible que sea rentable. Nos vamos a encontrar con que muchas ganaderías del panorama nacional van a desaparecer porque esto es insostenible".

Ante esta situación, el Gobierno de Navarra va a destinar un total de 750.000€ en ayudas para las explotaciones de ganado de lidia afectadas por la crisis del COVID-19, con el objetivo de compensar los costes de alimentación y mantenimiento de las reses ante la pérdida de ingresos por la cancelación de festejos taurinos este verano. La ayuda será de hasta 90 euros por cabeza para todas las explotaciones de más de 10 animales (ganado mayor de 8 meses), tanto herrado como sin herrar y la ganadería deberá acreditar haber celebrado festejos el año anterior o haberse visto directamente afectada por su cancelación. La ayuda no tendrá tope máximo en el número de ejemplares. "Desde el ejecutivo hay una comunicación constante y muy buena con la asociación de ganaderos. Desde mi punto de vista, sí que en un primer momento aliviarán económicamente al ganadero, pero me temo que a la larga estas ayudas no ayudarán a solucionar los problemas que está crisis nos está causando. Ojalá sigamos manteniendo el contacto con la asociación y se puedan establecer más medidas de protección para asegurar la continuidad de las ganaderías navarras", dice.

Para Gracia Blasco, la mejor medida para la supervivencia de las ganaderías es que les vuelvan a dejar trabajar. "Creo que es la única medida que nos podría salvar. Con todas las medidas de seguridad oportunas para evitar la propagación y contagio del COVID-19, pero que se facilite la realización de festejos y que podamos obtener beneficios suficientes. Dada la situación puede resultar egoísta, pero ya estamos viendo cómo en otros sectores se empieza a ser muy permisivos y, en mi humilde opinión, se podría intentar dialogar en busca de la organización de festejos con sus respectivas medidas de seguridad". 

Esta es la opinión de Alberto, pero reconoce que hablando con otros compañeros del sector todos comparten las mismas ideas. "En este tema vamos todos a una. Siempre hay algunos matices diferenciales entre algunos, pero todos tenemos ahora mismo claro que la economía tanto ganadera, como personal, está peligrando. Todos necesitamos trabajar y necesitamos obtener ingresos para salir adelante". 

La Ganadería Hermanos Gracia Blasco sigue creciendo para completar un hato de vacas al gusto de sus ganaderos, pero dadas las circunstancias todo es una incógnita. "Queremos que la gente se acuerde también de nosotros. Muchas personas quizás desconocen la labor del ganadero lejos de esas dos horas que dura un festejo en su localidad, pero son tiempos muy duros para nosotros y necesitamos apoyo de toda la sociedad en general. Que los antitaurinos y animalistas apelen por una vez al sentido común para evitar el sacrificio real de miles y miles de cabezas de ganado bravo minuciosamente seleccionado en base a su genética y que peligra gravemente su existencia". 

Mientras se va despejando esta incógnita en un futuro incierto, desde la ganadería no quieren perder el contacto con todos esos recortadores y corredores que cada día salían a las calles para disfrutar de sus reses y es por ello que dejan la posibilidad de que puedan acudir a la plaza que tienen perfectamente adecuada para la realización de tentaderos. 

En cuanto a la opción de que todavía puedan ofrecer algún tipo de festejos no la descartan, pero sí que cada día que pasa lo ven como una posibilidad más remota. "Contábamos con que sí podríamos realizar algún encierro o capea, pero lamentándolo mucho y muy a nuestro pesar, es algo que cada día lo vemos más complicado. No obstante, queremos ser optimistas y esperaremos para ver por dónde sale el sol. El verano acaba de empezar y quién sabe cómo va evolucionando todo el tema", dice el joven ganadero.

Habrá que ir viendo, habrá que esperar y habrá que estar expectantes con lo que pasa, pero de momento las vacas de la Ganadería Hermanos Gracia Blasco no van a poder salir a recorrer las calles de nuestras localidades. "Aquí nuestras vacas podían trabajar una media de entre 15 y 20 sesiones al año" y es que no cualquier vaca vale para cualquier lugar. "Intentamos que las vacas se adecúen a las características del encierro o de la plaza de turno. Hay en pueblos donde el recorrido del encierro es largo, por lo que tienen que acudir una vaca que se mueva con facilidad o en plazas con callejón es un plus que las vacas rematen en tablas y se pongan a dos patas. En general, se trata de que den espectáculo y se ganen los aplausos de los asistentes para que todos disfruten y tengamos también más opciones de repetir en las próximas fiestas", concluye Alberto.