Plaza Nueva

  • Diario Digital | jueves, 24 de septiembre de 2020
  • Actualizado 13:08

TARAZONA

Serpientes de Tarazona, animales beneficiosos

Durante las últimas actividades medioambientales organizadas por el Ayuntamiento de Tarazona hemos tenido la ocasión de dar con varias especies de ofidios o, como más popularmente se les conoce, serpientes.
Ofidios de la península ibérica (José R. Castelló)
Ofidios de la península ibérica (José R. Castelló)
Serpientes de Tarazona, animales beneficiosos

Durante las últimas actividades medioambientales organizadas por el Ayuntamiento de Tarazona hemos tenido la ocasión de dar con varias especies de ofidios o, como más popularmente se les conoce, serpientes.

La mayor parte de ellas se rescataron del interior de un sifón de riego al que cayeron sin posibilidad se salir fácilmente de él.

Me sorprendió la falta de conocimientos sobre estos animales por parte de los asistentes ya que nadie reconoció ninguna de las cuatro especies que liberamos, a pesar de que la mayoría eran muy comunes en nuestros campos y montes lo que me ha motivado a escribir estas líneas.   

En primer lugar decir que todas las serpientes son muy beneficiosas para los ecosistemas pues se alimentan de insectos, anfibios y sobre todo micromamíferos como ratones y topillos e incluso otras culebras. Los molestos topillos que a menudo invaden nuestros huertos devorando, como en mi caso este año, cebollas, tomates y verduras, tienen en estos reptiles los agentes controladores de su población de manera que una zona con una población normal de estos incomprendidos animales tendrá una densidad de roedores más equilibrada. También son fuente de alimento de numerosos mamíferos y aves como la culebrera europea, rapaz ibérica especializada en cazar grandes reptiles.

Además, el potente veneno de ciertas especies tropicales es utilizado en la industria farmacéutica y nuevos estudios apuntan a ampliar su uso para nuevas afecciones. 

De las 3.346 especies descritas por la ciencia a nivel mundial y las 25 de Europa, España cuenta con 14, Aragón con 11 y la comarca de Tarazona con 7 que se distribuyen prácticamente por todos los ambientes y ecosistemas desde las áreas más áridas o el monte mediterráneo hasta los humedales, el hayedo y la zona alpina del macizo del Moncayo. 

En nuestros ríos y embalses encontramos dos especies ligadas al agua; la culebra viperina (conocida popularmente como gripia) y la de collar, ambas son totalmente inofensivas.

En los extensos montes turiasonenses son comunes la culebra de escalera, de muy mal carácter si se la molesta pero sin colmillos provistos de veneno, y la culebra bastarda con colmillos pero pequeños y en la parte posterior de la mandíbula por lo que no es potencialmente peligrosa. También en estos paisajes, pero menos frecuente, encontramos la culebra lisa meridional de moderado tamaño e inofensiva.

Ya en la sierra del Moncayo destacan dos serpientes más; la culebra lisa europea, inofensiva que habita en los claros del hayedo y la víbora hocicuda, la única serpiente venenosa y potencialmente peligrosa de nuestra comarca aunque su toxicidad sólo puede ocasionar problemas mortales en personas con afecciones cardiovasculares, ancianos o niños. Actualmente a los pacientes que presentan una mordedura de víbora sólo se les suele administrar corticoides y antinflamatorios.

Esta especie diurna, pero de costumbres crepusculares, habita en zonas pedregosas de montaña llegando a verse en la misma cumbre. Pare a sus crías vivas y provistas desde ese momento de glándulas venenosas con menor cantidad de veneno, pero más concentrado. 

Existen otros reptiles ápodos a los que frecuentemente se les confunde con las culebras. Los eslizones; ibérico y tridáctilo, y el lución. Los tres son saurios, o sea, lagartos. El lución, o correhierbas como se le conoce popularmente en Tarazona, es una especie higrófila que gusta de suelos con abundante estrato herbáceo. Las dos especies de eslizones presentan patas atrofiadas o muy reducidas. En el caso del tridáctilo sus minúsculas patitas no son funcionales pegándolas al cuerpo para reptar con suma rapidez entre la vegetación herbácea como si nadara entre ella. El ibérico, mucho menos abundante, sí que presenta extremidades algo más largas, de manera que le permite apoyarlas en el suelo y usarlas en sus movimientos.

La pérdida de patas (apodismo) es un fenómeno evolutivo que se da en ciertas especies de lagartos que han optado por desplazarse reptando entre la vegetación en vez de andando como el resto de sus parientes cercanos. 

Las serpientes son los animales con mayor cantidad de leyendas y creencias falsas, lo que aumenta su mala reputación. Mitos como el que se cuenta en la comarca de que las culebras se introducían en la cama de las madres con bebés para alimentarse del pecho materno mientras introducían el extremo de la cola en la boca del niño para que este no llorara.

Es importante conocer nuestro medio natural para valorarlo, aprender a protegerlo y conservarlo para que lo disfruten nuestros hijos y nietos y de esta manera tengan un mundo mejor. Para conseguir esto es muy importante educar a los más jóvenes sobre el medio ambiente. La infancia representa una etapa importante para el descubrimiento del mundo que definirá la forma en la que perciba su entorno ya de adulto. Si transmitimos a nuestros niños conocimientos científicos y aspectos de la biología de estos animales crecerán con curiosidad y respeto hacia ellos y en el futuro ellos harán lo mismo con sus hijos.