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TUDELA

La Navidad en Tudela en tiempos medievales

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La Navidad en Tudela en tiempos medievales

La celebración de la Navidad en diciembre es una costumbre medieval, que se fue extendiendo por occidente y, aunque no existe constancia histórica exacta, parece ser que el nacimiento de Jesús apoyándonos en los evangelistas, no debió de ser en diciembre, sino en un mes de más calor, ya que según relata San Lucas en su evangelio, la noche del nacimiento de Jesús, los pastores cuidaban los rebaños al aire libre, y en este tiempo invernal los pastores no es lógico que estuviesen por la noche al raso.

Fue a partir del siglo VI cuando Dionisio el Exiguo fijó la fecha del nacimiento de Jesús, aunque después se ha demostrado que ésta fue equivocada. La tradición y fe cristiana fijaron el 25 de diciembre para celebrar la Navidad, no obstante, para no engañarnos, hemos de admitir que estas fechas de celebración son simbólicas y aunque los cristianos conmemoramos el nacimiento de Jesús no se trata de un aniversario exacto.

Primeros datos sobre la celebración de las navidades en Tudela

Las primeras referencias a la celebración de la Navidad en Navarra aparecen en el siglo XIV y no se refieren a festividades populares, sino que se relacionan con los monarcas. Nos llegan a través de los archivos de cuentas del reino, donde se reseñan gastos que nos ayudan a ilustrar costumbres de tiempos pasados ¡Lástima! que todos sean relativos a nuestros monarcas y no hablen de costumbres populares.

De estas cuentas he ido extrayendo datos para tratar de hacer una reconstrucción de cómo celebraban nuestros monarcas la Navidad en Tudela.

"Carlos III pasó varias navidades en Tudela durante su reinado, por lo que la fiesta del Rey de la Faba se celebró en la ciudad"

Nos situaremos a comienzos del reinado de Carlos III El Noble, concretamente en 1391, un año después de haber nombrado a Tudela ciudad. Nuestro monarca estaba reedificando y transformando el castillo tudelano, por lo que pasaba grandes temporadas en la ciudad; este año lo vemos llegar a finales de octubre y aquí pasó la Navidad, el cabodayno o día último del año y la Epifanía, permaneciendo en la ciudad hasta el 20 de febrero.

Las fechas navideñas eran días de regocijo y celebración. Para acompañar al rey y su familia, vinieron a Tudela además de su Corte, un buen número de nobles y acompañantes. En esta ocasión, han quedado reflejadas varias entregas de dinero al monarca para su diversión, entre ellas una de 31 libras, 7 sueldos y 6 dineros que se le dieron la vigilia de Navidad ‘para jugar a los dados’. No debemos olvidar que ya desde el siglo XIII conocemos la existencia de una tafurería o casa de juego importante en la ciudad y que el día 24 era en aquellos tiempos y hasta el siglo XX era un día de ayuno por lo que la comida importante y celebración, se hacía el día 25 festividad de Navidad.

Las infantas se divertían de manera diferente, de esta estancia conocemos como uno de los últimos días del año, fueron a Cabanillas, acompañadas de sus ayos, con unos barqueros tudelanos. También en barca y a Buñuel, durante cuatro días, fueron el rey y varios acompañantes a cazar, alquilando para ello un pontón y tres hombres, pagando por ello al barquero tudelano Johan Yvaynes 100 sueldos.

El Día de Navidad

La primera vez que me aparece citada la Misa del Gallo o de media noche, es en 1388, en la que Madame de Foix entregó 12 sueldos en las ofrendas.

Para el día de Navidad el monarca reunió en su mesa a sus hijas y hermana Juana y 60 personas más. Almoravit, un barquero tudelano, trajo una barcaza de ‘bucher’ de los sotos

de Valtierra hasta Ribotas. El zalmedina de los moros se hizo cargo de ella, llevándola al hostal del monarca.

Se celebraba la Noche del Cabodayno y también el día primero de año

También en los libros de cuentas figuran gastos de Carlos III en los días de final y entrada del año. El día de cabodayno vinieron a Tudela 111 personas, incluido Leonel, hermano bastardo del monarca. Consta igualmente que el día de Año Nuevo, Juana, hermana del monarca, fue invitada por éste a comer, acudiendo con 24 personas de su comitiva.

¿Qué es lo que hacían y cómo lo celebraban? no consta ni tenemos noticia alguna, las primeras referencias que encuentro de celebración popular de la Noche Vieja son muy tardanas, de carácter religioso, y no me aparecen hasta el siglo XX. No es hasta 1903, cuando, en el periódico El Anunciador Ibérico, del 3 de enero encuentro la primera referencia, aunque un tanto despectiva, a la celebración de la Noche Vieja, diciendo que había personas ‘agüeras’ que hacían infinidad de simplezas para que el año entrante fuese bien. Escribe: ‘Personas hay, que creen que para que el año vaya bien, hay que empezarlo comiendo un grano de uva a cada campanada de las primeras doce que den’.

La Epifanía y el Rey de la Faba

El día de Epifanía o adoración de los reyes magos, el rey Carlos tuvo por costumbre reunir a tantos pobres como años llevaba gobernando, entregándoles una moneda de oro a cada uno. También ese día celebraba la fiesta del Rey de la Faba, festividad consistente en escoger ese día a varios niños pobres de la localidad donde estuviese el monarca y hacer un gran rosco en el que se escondía una pequeña haba y, cortado en trozos, se repartían entre los muchachos. Quien tenía la suerte de topar con la ‘faba’, recibía grandes honores, se le vestía de rey y el monarca

le obsequiaba con regalos, a la par que le daba limosnas y trigo para su familia.

Como ‘el rey de la faba’ se celebraba donde el rey pasaba estas fechas, sabemos que en varias ocasiones se hizo en Tudela. La primera que tenemos constancia data del reinado de Carlos II El Malo, en el año 1361, la elección recayó en ‘Juanico’, hijo del barbero, y el premio que recibió fueron tres cahíces de trigo, 50 sueldos carlines prietos, más 18 dineros de la misma moneda.

Carlos III pasó varias navidades en Tudela con toda su familia durante su reinado, por lo que la fiesta del Rey de la Faba se celebró en la ciudad. En el año 1391 fue elegido Garciot Larramundi a quien el monarca donó 6 francos. De 1392 han quedado reflejados los gastos en vestir al muchacho, elegido también aquí, ascendieron a 22 libras,

18 sueldos y 6 dineros.

La última vez que consta en mi archivo se celebrase en Tudela fue en 1346.

La peña pamplonesa ‘Muthiko-Alaiak’ recuperó esta tradición en 1964, celebrando la primera fiesta en Olite. En Tudela tuvimos ocasión de acoger esta ceremonia dos años seguidos (1971-1972), que con gran pomposidad se celebró en el altar mayor de la catedral. De nuevo se celebró en la catedral el sábado 10 de febrero de 2007 y el niño elegido fue Iván Igea Huguet.

El monarca solía dar aguinaldos

Generosos se mostraban los monarcas en estas fechas navideñas, Carlos III tenía costumbre de dar

‘estrenas’ o aguinaldos a familiares, amigos y sirvientes, dádivas que no eran dulces o comestibles como posteriormente hemos conocido, sino importantes obsequios.

Sobre los aguinaldos que los reyes hacían, nos ha quedado un amplio reflejo en los libros de cuentas. Sólo, por citar algunos en los que podamos ver las características de los regalos que realizaban, vemos cómo el 2 de enero de 1394 el monarca entregaba como aguinaldo un mulo a su servidor de cámara Jaquemín Loys; también en diciembre de 1396, estando el rey en Tudela, entregó a tres servidores de cocina 30 codos de paño; en 1397 la reina desde Estella, entregaba como aguinaldo de Navidad a la condesa de Foix 40 codos de paño inglés, más 20 de ‘pers’ a su chantré Guillém y al aya de las infantas, así como diversas cantidades de dinero a heraldos, juglares, trompetas, cantores y otros servidores; a las infantas y personas allegadas el monarca regaló diversos anillos de oro, joyas, perlas, etc. En 1399 estando los reyes en Tudela el primer día del año,

el monarca dio 50 florines de aguinaldo a su trompeta y a cuatro ministriles.

Luis María Marín Royo

Historiador