Plaza Nueva

  • Diario Digital | martes, 20 de octubre de 2020
  • Actualizado 13:35

TUDELA

“Nos toca pensar para adentro”

Hablamos con Isabel Jiménez Malo, de Transformados Ruiz, para saber cómo ve el presente y futuro de la empresa ribera en esta pandemia.

Isabel Jiménez Malo
Isabel Jiménez Malo
“Nos toca pensar para adentro”

¿Cómo llevaste el confinamiento y el cambio de ritmo que supuso?

En lo personal, mi marido lo cogió de los primeros (16 marzo) aislados en casa todos.

Había mucha desinformación, preocupada por los hijos. Desinfecté mi domicilio y la empresa incluso la nave de producción. Compré geles desinfectantes y mascarillas para todos, hicimos ITR al respecto.

Yo trabajaba desde casa y en algún caso tuvimos que hacer teletrabajo para algún trabajador de oficina por problemas de conciliación familiar al estar los niños sin cole. Pusimos en marcha un ERTE con el acuerdo de todos los trabajadores.

El cierre obligatorio de la empresa supuso una caída en la facturación y no se podía salir a visitar a los clientes, a pesar de poder comunicarnos con ellos por teléfono o videollamada, la sensación de vacío e inseguridad inundaba a todas las empresas. Incluso las que exportan fuera de España, vieron las fronteras cerradas a sus pedidos. España no estaba de moda… 

Algunas asociaciones como AER y/o Fundación Industrial de Navarra contaron con empresarios que estaban trabajando en otros países para poder traernos mascarillas, guantes, geles, etc.

¿Y ahora, en este momento de inicio de un otoño-invierno diferente?

En cuanto a la información, no creo que se haya mejorado mucho, sigue siendo una incógnita el fin de año.

La vuelta al cole y al trabajo…

En Transformados Ruiz, compramos hace un mes pruebas PCR que están a disposición de los empleados para su uso en cualquier momento.

Sigue habiendo inseguridad en el trabajo.

¿Crees que esta pandemia va a cambiar nuestro modo de vida y la forma que tenemos de entenderla y llevarla?

Ya lo ha hecho, no nos podemos relacionar como antes, ni siquiera familiarmente. Tampoco salir a tomar una copa ni a bailar ni reunirte con amigos…

La juventud, que es la que más necesita relacionarse, y la que vive más intensamente las emociones, lo tiene muy complicado. Sin sitios de reuniones, ni locales acondicionados de ocio…

En general, ¿crees que se actuó adecuadamente desde la Administración cuando todo comenzó?

El miedo paraliza, y es lo que había entonces. Parálisis. 

¿En qué se acertó, en qué se quedaron cortos, en qué pecaron de imprudentes o de lanzados?

Lo que peor me pareció es cuando abrieron las fronteras sin ningún tipo de control en los aeropuertos, ni estaciones de tren, etc. Turistas sí, pero seguros. Así nos ha pasado, han subido los positivos durante todo el verano.

¿Y ahora se están sabiendo resolver los retos? ¿Por qué?

No veo una estrategia clara en nada de lo que se está haciendo. Llevamos desde marzo conviviendo con el virus, con los colegios cerrados, ha llegado septiembre y la entrada al colegio está siendo un caos, sin previsión. 

En cuanto a las empresas, siguen sin aprobar los ERTE hasta diciembre.

No sé cómo van a sobrevivir determinados sectores tan tocados desde marzo, se hunden… hostelería, sobre todo, centros de ocio, etc.

¿Qué ha echado en falta el empresario en este tiempo a la hora de reconocer su papel en la sociedad?

La figura del empresario ha estado desaparecida, las ayudas de palabra, pero como los ERTES, que todavía no se han cobrado.

Algunas empresas se han mantenido cerradas ya que, si tienes trabajo solo para una parte de tu plantilla, tienes que pagar la Seguridad Social de todos los trabajadores que tengas, aunque estén en ERTE. No lo veo bien.

¿La nueva Ley de Teletrabajo está bien planteada? 

El teletrabajo en sí, pudiera ser incluso una discriminación, la mayoría de los puestos de trabajo no se pueden hacer desde casa. 

Para los que hay que pensar es para esos, para los que tienen puestos directos de trabajo. Los que tienen que desplazarse a los centros de trabajo, los que conviven durante 8 horas con sus compañeros en una fábrica o los que atienden al público en general.

Otro problema son los hijos pequeños, cuando te mandan al niño a casa porque uno de los compañeros ha dado positivo en el cole. ¿Cuántos días tarda un PCR en saber si eres positivo o no? ¿5 días? ¿Por qué han de estar 10 días en casa si son negativos? Y los padres también, claro. ¿10 días? ¿Y eso quién lo paga, el Estado? ¿El trabajador? ¿La empresa? ¿Teletrabajo?

¿Cuántas veces durante el curso?

También cuando has estado en contacto con un positivo, lo mismo, ¿10 días aislado? Si en 5 ya sabes si lo tienes o no…

La paralización también nos puede llegar por ahí.

Creo que unas buenas medidas de control con los EPIs necesarios, y una gran dosis de responsabilidad personal, evitarían muchos problemas y atascos en general.

Durante los días que hemos estado confinados, la mayoría de los padres dicen haberse dado cuenta de la importancia de estar más tiempo con los hijos. A lo mejor es el momento de replantearse el sistema al que hemos llegado, los dos padres trabajando, los abuelos ejerciendo de padres/niñeras, no tener tiempo de leer o jugar con los niños, la importancia de comer juntos en la mesa.

Todo eso que la mayoría de nosotros hemos tenido y que en algún momento hemos echado de menos para nuestros hijos.

Creo que nos toca pensar para adentro… a todos.