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  • Diario Digital | viernes, 22 de noviembre de 2019
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FÚTBOL

El Sadar, un feudo con historia que mira hacia el futuro

Los socios del Osasuna votan la reforma del estadio.

Estadio Reyno de Navarra. Photo by Stuart MacDonald (Author), CC0 (Licence)
Estadio Reyno de Navarra. Photo by Stuart MacDonald (Author), CC0 (Licence)
El Sadar, un feudo con historia que mira hacia el futuro

Los estadios son elementos que ayudan a configurar la identidad de una entidad deportiva. A menudo aparece la dicotomía entre aplicar una reforma en los coliseos más desgastados por el paso del tiempo o construir otros nuevos. La estima que los aficionados profesan hacia sus paredes obliga a las directivas a optar mayoritariamente por una reforma antes que por una demolición total. En el caso concreto de Navarra, uno de los estadios con más historia de la región es el Sadar. Se trata de un estadio ubicado en la ciudad de Pamplona y que cuenta con una historia digna de contar, ahora que está teniendo lugar un debate relacionado con la remodelación estética de la construcción. 

El equipo que juega en el Sadar no es otro que el Osasuna, conjunto que este año está mostrando un gran rendimiento. La categoría de plata es una de las competiciones más duras e igualadas del contexto europeo, como se puede comprobar en Oddschecker. El gran objetivo de esta temporada no es otro que el ascenso, el Sadar debe ocupar un lugar entre los estadios ilustres del territorio peninsular. 

El estadio fue inaugurado el 2 de septiembre de 1967, hace más de cincuenta años, y desde entonces ha sido un elemento icónico asociado a la ciudad navarra. En relación a su capacidad, hay que destacar que actualmente caben 18.375 personas, pero cuando se permitía la presencia de personas de pie, su aforo aumentó hasta las 30.000. El campo se inauguró con un triangular, el Zaragoza, el Vitoria de Setúbal y el Osasuna fueron los tres equipos encargados de hacerlo. 

La primera modificación estética del coliseo rojillo tuvo lugar en 1977, cuando se instalaron unas vallas protectoras con el fin de aumentar la seguridad. En 1989, el estadio fue nuevamente modificado para implementar la Tribuna de Preferencia Alta. En 1998 se inauguró la tienda del club y un año más tarde se instaló un videomarcador. Y no fue el único cambio, ya que también se trasladó la sede social del club al Sadar. La última modificación tuvo lugar en 2003, cuando se rediseñó la grada del campo, elevándola, consiguiendo así una mejor visibilidad. 

Después de 50 años, se ha hecho evidente que el Sadar necesita una reforma integral, y se ha iniciado el procedimiento para iniciarla. El club ha puesto en marcha un proceso participativo y consultivo para elegir el proyecto final. Desde el pasado 18 de febrero, los más de 9.045 socios están llamados a votar de manera telemática. Hay 2.073 socios que no han facilitado su mail, pero que podrán votar de manera presencial. El 2 de marzo tendrá lugar una asamblea extraordinaria donde la junta directiva solicitará la autorización final para sacar adelante el proyecto. Veremos si los socios optan por una reforma superficial o integral. Estaremos pendientes de los resultados y veremos cuál es la siguiente modificación que recibe un estadio que alberga entre sus paredes más de 50 años de historia.