Plaza Nueva

  • Diario Digital | jueves, 26 de noviembre de 2020
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TUDELA

Ciudad de Tudela, dulce hogar

Ciudad de Tudela, dulce hogar

Ante un reto importante, estar a la altura de las circunstancias. Es la máxima de cualquiera que se proponga una empresa o desafío y que también ha cumplido el Tudelano con su triunfo frente al Lealtad de Villaviciosa (2-0). Con el Ciudad de Tudela como fortín (todavía no han perdido los de Mandiola en casa) el cuadro blanquillo ha logrado imponerse a un rival alegre en el juego y valiente y, por si fuera poco, colocarse cuarto en la tabla, en plenos puestos de promoción de ascenso a 2ª.

El Tudelano se propuso marcar diferencias desde el mismísimo pitido inicial. Su adversario, recién ascendido pero una de las revelaciones del grupo, no iba a arrugarse, como acabaría demostrando en una segunda parte en la que el triunfo local no estaba tan claro. Los primeros compases del duelo, por ello, resultaron vibrantes y entretenidos. Los locales tuvieron la primera ocasión clara merced a un disparo seco de Arkaitz que se marchó desviado por poco. Los asturianos no renunciaban a su velocidad, sobre todo por banda izquierda con Robert y Espina, el más destacado del cuadro visitante, muy fuerte con su línea de tres centrales y dos carrileros con clara vocación de ataque.

La alternancia en las propuestas ofensivas acabó por dar los primeros frutos al equipo de Tudela. El balón parado, una vez más, resultó determinante y el 1-0 nació de un saque de esquina a cargo de Valero a los diez minutos de juego. Chema Mato cabeceó con potencia pero Porrón, portero y capitán del Lealtad, rechazó con reflejos espectaculares. Por ahí andaba Nandi, quien empujó el balón a placer y con firmeza para abrir la lata y allanar el camino de los suyos.

A partir de entonces, el equipo blanquillo replegó algo sus líneas para salir al ataque con mayor impulso si cabe. El lealtad tuvo la ocasión de empatar en un libre directo muy escorado y lejano que botó Espina y que incluso golpeó por encima de la cruceta derecha de Pagola. Susto por susto, paradójicamente en fechas de Halloween, a los asturianos les tocó recibir el soponcio en la jugada siguiente, en la que el colegiado decretó penalti a favor del Tudelano. Quedaban diez minutos para terminar la primera mitad. Transformar habría supuesto un paso de gigante en el encuentro, pero Arkaitz, qu chute demasiado flojo, se encontró con Porrón.

El guardameta de los visitantes parecía un firme candidato a convertirse en el ‘villano’ por excelencia del conjunto blanquillo. Sus intervenciones y su seguridad bajo palos desquiciaron por momentos a la delantera tudelana. Oskar Martín, también incasable en su trabajo en punta, volvió a sufrir sus reflejos en un chat a bocajarro poco antes de que finalizase el primer periodo.

En la segunda mitad, al Tudelano se le atragantó un poco la cosa. No es que los de Mandiola se desentendieran del dominio del partido, que seguía siendo suyo, pero su falta de concreción en las acometidas hacia la portería rival tuvo un ‘efecto retorno’ y el Lealtad se creció por momentos. Los pupilos de Marcos García gozaron de dos opciones muy claras de empatar la contienda, e incluso una de ellas la salvó Fernando Delgado casi sobre la línea de cal cuando Pagola ya estaba prácticamente batido. Entonces, Mandiola, que ya había introducido a Eneko en el césped, metió al hombre que resultaría decisivo: Iván Martín.

El delantero andaluz está teniendo poco protagonismo en el cuadro blanquillo hasta ahora. Mandioca echa mano de él en los minutos finales para aprovechar su velocidad y desborde, aunque el espigado ariete aún no había acabado de explotar. Esta vez, al técnico vasco le salió la jugada redonda. En un contraataque fulgurante, Martín condujo el esférico, esquivó la entrada de un defensor, se zafó de otro con un magnífico autopase y, nada más pisar área, sufrió la entrada por detrás de de Dani Torres. El penalti era claro. Oskar Martín tomó la responsabilidad de lanzarlo y esta vez el público del Ciudad de Tudela celebró su gran definición por la derecha del meta visitante.

En los últimos compases, el conjunto blanquillo controló los tiempos a la perfección y aún disfrutó de algún que otro contraataque con peligro. No obstante, el Lealtad también pudo acortar distancias de toser por la grandísima parada de Pagola a disparo de Beda. Con el pitido final, los jugadores del Tudelano celebraron con satisfacción tres puntos que multiplican su valor. El equipo de Mandiola mata tres pájaros de un tiro. Rentabilidad dos jornadas consecutivas como local, mantiene el casillero de derrotas en Tudela a cero y aguanta el pulso de los hasta ahora candidatos a jugar la fase de ascenso. Mejor imposible.

Ficha técnica

TUDELANO: Pagola; Delgado, Nandi, Jonathan, Paris; Lázaro; Arkaitz (Eneko, m.62), Chema Mato, Valero, Víctor Bravo (Iván Martín, m.74); y Oskar Martín (Rubio, m.82).

LEALTAD: Porrón; Keko, Dani Torres, Lobato, Omar, Robert; Blanco, Álvaro (Álex, m.46), Espina; Beda y Camochu (Jorge, m.65).

ÁRBITRO: Sáez de Adana (Comité Vasco), asistido por Marrón y Pérez de Mendiola. Amonestó por el Tudelano a Delgado y Rubio. Por el Lealtad, mostró amarilla a Lobato, Porrón y Dani Torres.

GOLES: 1-0, m.11: Nandi. 2-0, m.81: Oskar Martín (p).

INCIDENCIAS: Unos 700 espectadores en el Ciudad de Tudela.