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  • Diario Digital | sábado, 19 de septiembre de 2020
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LA RIOJA

Eduardo Aznar Martínez da a conocer el legado del euskera riojano a través de su libro 'Tierras, gentes y voces'

El autor ha proseguido sus investigaciones acerca de la presencia de la lengua vasca en La Rioja.

El libro 'Tierras, gentes y voces. El legado del euskera riojano' de Eduardo Aznar Martínez ha sido editado por la editorial Pamiela
El libro 'Tierras, gentes y voces. El legado del euskera riojano' de Eduardo Aznar Martínez ha sido editado por la editorial Pamiela
Eduardo Aznar Martínez da a conocer el legado del euskera riojano a través de su libro 'Tierras, gentes y voces'

Tras El euskera en La Rioja (Pamiela, 2011), el autor ha proseguido sus investigaciones acerca de la presencia de la lengua vasca en La Rioja, en este caso centrándose en el periodo medieval, cuyos resultados se recogen en la presente obra.

Aunque en el último siglo se han publicado diversos estudios sobre los abundantes elementos euskéricos detectables en el solar riojano, el presente libro intenta ir un poco más allá, recopilando nueva información y estudiando posibles peculiaridades dialectales. Para ello aprovecha la gran cantidad de fuentes medievales que han sido publicadas en las últimas décadas, y que nos permiten documentar más nombres de lugar y apelativos de personas riojanas de origen claramente vasco.

Aunque el investigador debe lidiar en este campo con el hecho de haberse mantenido como lengua de uso casi exclusivamente oral, sin dejar textos escritos de cierta entidad, la gran cantidad de topónimos extendidos por todo el territorio riojano al menos nos permite hacernos una idea aproximada de las características de aquel idioma. Este volumen de información revela la importancia del euskera en La Rioja medieval, especialmente en su tercio occidental (cabeceras del Oja, Tirón, Najerilla y comarca de Haro), así como su pervivencia de manera ya fosilizada en muchos nombres del paisaje actual (Ezcaray, Peña Isasa, Herramélluri, Cihuri…).

El libro se estructura en tres partes, siendo la más voluminosa la segunda, que incluye tres diccionarios: la toponimia riojana de origen euskérico, nombres de persona y apelativos en documentos medievales y léxico riojano del mismo sustrato. Esta parte central viene precedida de una introducción que analiza los datos recabados, proponiendo posibles modelos de interpretación, en especial desde el punto de vista dialectal. La parte final regresa a la época romana, estudiándose el sistema de creación de antropónimos de la época, de lo cual parecen obtenerse ideas interesantes acerca de la evolución del modelo de sufijos en el idioma.

Es en conjunto una obra que aporta una visión de conjunto sobre el estado de las investigaciones al respecto, huyendo de prejuicios ideológicos y atreviéndose a ir un poco más allá de lo visto hasta ahora en este tema.