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  • Diario Digital | sábado, 11 de julio de 2020
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TUDELA

Una lápida de 1641 en el taller de arqueología

Una lápida de 1641 en el taller de arqueología

La arqueología es una disciplina en la que los avances y los hallazgos de calado pueden tardar en aparecer. En la mayoría de las ocasiones, las pruebas materiales deben ser descifradas con minuciosidad debido a su deterioro o estado de conservación. Por eso, la lápida que los voluntarios del taller de arqueología conducido por Juanjo Bienes encontraron la pasada semana en la antigua Iglesia de San Nicolás supone todo una satisfacción. Se conserva en un buen estado y la inscripción detalla a la perfección que bajo esa losa se enterró, en 1641, a un varón llamado Antonio Ballejo.

Los voluntarios que están participando en el taller durante este mes de agosto se toparon con este descubrimiento al seguir la pista de fragmentos de placas de alabastro. Durante las labores de limpieza comprobaron que la citada placa no había caído sobre ladrillos sino sobre la propia sepultura. Juanjo Bienes, arqueólogo tudelano que conduce el taller, detalla su valor. “Estamos hablando de una losa con un escudo heráldico y una inscripción. En una excavación, toda epigrafía con una modernidad como ésta, del siglo XVII, es sin duda importante”, afirma el arqueólogo tudelano.

Bienes añade además que la importancia del hallazgo aumenta al tratarse de un material que se puede “recuperar y mostrar como parte del patrimonio de la ciudad en museos”. “Eso es algo que obviamente, no ocurrirá con los muros o partes de la anterior estructura, ya que siempre quedará tapado. Todo contribuye a entender mejor la historia de Tudela, pero aporta material visible, mucho mejor”, señala. “El capitel románico que ha aparecido este año o la losa con la inscripción tienen además un carácter más monumental que otros hallazgos como las yeserías o los fragmentos de cerámica”, añade.

¿Quién es Antonio Ballejo?

La lápida arroja una información que también tiene su miga. ¿Quién era Antonio Ballejo? Según Bienes, “una persona de relevancia, importante”, ya que su tumba está situada frente a lo que fue el altar mayor de la anterior iglesia, lo que da buena cuenta de que “contaba con los medios económicos suficientes como para optar a una sepultura de tales características”.

Como ocurriera en la edición pasada del taller, Beatriz Pérez, la archivera municipal de Tudela, va a colaborar con el equipo de Bienes e intentará obtener más información acerca del estatus de Antonio Ballejo y su familia. La tarea, en términos de trabajo documental, no tendrá término medio, según la propia archivera. “Puede ser o muy fácil, si se encuentran referencias rápidas, o muy ardua si no hallamos ningún dato en un primer vistazo, por lo que es toda una incógnita”, explica Beatriz Pérez.