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  • Diario Digital | sábado, 10 de abril de 2021
  • Actualizado 16:47

TARAZONA

El Obispo de Tarazona anima a los sacerdotes a donar parte de su sueldo para ayudar en la crisis del Coronavirus

Monseñor Eusebio Hernández Sola también ha ofrecido las instalaciones de la diócesis a los municipios que las necesiten.

El Obispo de Tarazona Eusebio Hernández Sola en la homilía del Domingo de Misericordia
El Obispo de Tarazona Eusebio Hernández Sola en la homilía del Domingo de Misericordia
El Obispo de Tarazona anima a los sacerdotes a donar parte de su sueldo para ayudar en la crisis del Coronavirus

El obispo de Tarazona, Monseñor Eusebio Hernández Sola, anunció en la homilía de la misa del pasado domingo 19 de abril, Domingo de la Divina Misericordia, el ofrecimiento de las instalaciones de la diócesis a los municipios que puedan necesitarlos. El prelado, en esta misa celebrada a puerta cerrada en la Catedral de Tarazona y retransmitida a través de Facebook, también animó a los sacerdotes de la diócesis a que donen parte de su paga para ayudar a todos aquellos afectados por la crisis del coronavirus.

“Como gesto de solidaridad el obispado ya comunicó hace tiempo a alcaldes de los municipios de la diócesis que pueden contar con las instalaciones diocesanas si fuesen necesarias. La iglesia está siempre a vuestro servicio”, indicó Mons. Eusebio Hernández Sola. Edificios como el Seminario diocesano o conventos serían algunas de las instalaciones que se podrían utilizar en caso de que alguna localidad tuviera necesidad, añadió el prelado. 

Asimismo, el obispo de Tarazona se dirigió a los sacerdotes de la diócesis a los que invitó a donar parte de su “módico salario”.

Por otro lado, D. Eusebio añadió que “vivir la Pascua en medio de la pandemia es una oportunidad para fortalecer el sentido de misericordia y comunidad y animó a todos a sentir el “contagio” de Jesús el resucitado y no el del coronavirus.

En su homilía, el obispo de Tarazona hizo suyas las palabras del Papa Francisco en las que recuerda a los enfermos, a los fallecidos y a sus familias y en las que le pide al Señor que los acoja en su Reino y dé consuelo y esperanza a los que están superando la prueba, especialmente a los ancianos y a aquellas personas que se encuentran solas.