Plaza Nueva

  • Diario Digital | miércoles, 11 de diciembre de 2019
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TUDELA

Ismael Loperena expone en el Instituto Valle de Ebro

El pasado lunes 21 de octubre el pintor ribero ofreció una charla en el IES Valle del Ebro a los alumnos de la asignatura La historia -desde mediados de los años 50- a través del arte, el cine y el rock que imparten los profesores Francisco Santos y Julián Berruete.
Loperena en su charla en el IES Valle del Ebro
Loperena en su charla en el IES Valle del Ebro
Ismael Loperena expone en el Instituto Valle de Ebro

Por otra parte, expone durante diez días en dicho centro un magnífico bodegón de 6 metros de ancho y 1,95 de alto para que toda la comunidad educativa puedan contemplar parte de su obra y el sentido de la misma. 

En la conferencia, Loperena habló de la espiritualidad en el arte. Un cuadro -dijo- no es un mero recurso para plasmar la realidad a través de diversas técnicas, sino que debe de servir para transportarnos a esa realidad mágica que se nos escapa del intelecto racional, pero que posibilita que podamos disfrutar de este mundo. 

La vida es una relación entre Eros y Tanatos: la vida y la muerte son las antípodas de nuestra existencia. Loperena, a partir de esta reflexión, pretende reflejar en sus obras la relación piramidal que se da en la sociedad humana y no por ejemplo en los animales. Todo esto genera un  triángulo cuyos vértices son el amor, la amistad, las relaciones humanas, etc. En el vértice superior es donde él sitúa la espiritualidad. Ismael Loperena habló, además,  de la vida cotidiana, de la sencillez, de las pequeñas cosas y la necesidad de apreciar lo cotidiano porque de las situaciones más sencillas se obtienen respuestas interesantes para nuestra existencia.

Loperena durante su charla en el IES Valle del Ebro

Así pues, y desde una óptica vitalista, el pintor reconoce la importancia de levantarse todos los días y dar gracias por vivir y disfrutar de la salud, el bienestar, y sobre todo no sufrir por pequeñas cosas que no son importantes.

De este modo, esa acción vital ante lo cotidiano queda reflejada en su pintura a través del triángulo y la pirámide, motivos que se repiten en sus lienzos. Sin duda, su pasión por la Bardena y sobre todo por Castildetierra, que simboliza ese triángulo que tanto le obsesiona, se refleja en sus cuadros y nos traslada a ese mundo espiritual que en el fondo es el que inspira su paleta y su pincel. Para terminar citó a Kandinsky  repitiendo su célebre cita: “el arte si no es espiritual no será arte”.

Bodegón de Loperena en el Instituto Valle del Ebro