Plaza Nueva

  • Diario Digital | miércoles, 21 de octubre de 2020
  • Actualizado 03:43

TUDELA

¿Nos queda alguna esperanza?

¿Nos queda alguna esperanza?

Y después de la crisis, ¿qué? ¿De dónde vino la crisis? ¿A quién afecta más? ¿Cómo saldremos de ella? ¿Cuándo?



Demasiadas preguntas para tan poco espacio.



Hemos de tener esperanza, bien decimos es lo último que se pierde: Esperanza, al menos en el de Arriba, en el quebajará como cada Navidad: Navidad que no debiera limitarse a un solo día, a una sola semana, sino a todo el año: porque los 365 días baja con nosotros el que todo lo puede, pese a que nunca quiso tener nada, el más Pobre entre los pobres.



La crisis sólo pudo venir a consecuencia de los derroches emprendidos por los sucesivos gobernantes, porque estiraron la manga hasta el suelo, porque gastaron más de lo que ingresaban. Barbaridad aceptada por todos: el Banco pagará, aunque luego hayamos de responder con principal más intereses, intereses con los que hipotecamos no lo nuestro, sino lo de hijos y nietos. ¿Se legislará realmente para llevar a presidio a quienes se propasen en el gasto sobre los ingresos? No me lo puedo creer.



Afecta, sobre todo, a los millones de parados. Si este problema no lo resuelven los nuevos gobernantes, siquiera en una parte, ¿cuál es nuestra esperanza en el cambio?



No saldremos de la crisis en tanto sigamos viviendo por encima de nuestras posibilidades: es precioso dotarnos de un Estado de Bienestar, pero ¿ya podemos pagarlo?



¿Cuándo saldremos? Mañana mismo, o el mes que viene, si sabemos vivir en perpetua Navidad: pobres somos, como Cristo, pero si acertamos a amarnos unos a otros, como Él nos enseñó, nos convertiremos en ricos.