• Diario Digital | Miércoles, 28 de Junio de 2017
  • Actualizado 09:01

Contestación a Álvaro Bértolo Martín de Rosales

Contestación a Álvaro Bértolo Martín de Rosales

Aunque escribas a título personal, por tu condición de Guarda Forestal para el Servicio de Montes del Gobierno de Navarra, a falta de explicaciones oficiales de la administración sobre las talas de bosques en Tudela puedo considerar esta contestación “pseudo” oficial.

Primero me gustaría informar a vuestro departamento, de donde supongo han salido tus datos, que la superficie de bosque eliminada en las planas de Canraso y St. Ana en Tudela no son 26 has, sino que superan las 50 has. De ellas; el 78% tenían una edad estimada entre 25 y 30 años y se corresponden con las ultimas reforestaciones realizadas en los 80 y 90’s, pero el 16% tenían una antigüedad entre 40 y 50 años, y el 15% restante entre 50 y 65 años. Se da la circunstancia de que al menos 7,5 hectáreas ya habían sido recientemente clareadas, con corte manual y extracción con mulas para evitar daños en el terreno, y estaban desarrollando una interesante vegetación de sotobosque.

Efectivamente en esas planas, no todas las zonas de pinares se plantaron sobre zonas esteparias sino que en muchos casos se plantaron en campos roturados, o sobre un vertedero de escombros clausurado. En los casos en los que la reforestación se realizó sobre zonas esteparias, principalmente en la plana de Santa Ana, la vegetación original se vio relativamente poco afectada ya que las plantaciones se realizaron por medio de surcos con una separación de 2 m. Lamentablemente las operaciones de corta a matarrasa, extracción, y acumulación de madera han afectado muy negativamente a la vegetación que permanecía bajo los pinares.

Desde el punto de vista forestal, la intervención realizada en la zona presenta graves deficiencias técnicas,

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Elevada mecanización en terrenos muy sensibles a la erosión. Los clareos y sacas se han realizado con trayectorias las maquinas en la dirección de la pendiente para minimizar los costes para la empresa adjudicataria, a costa de aumentar el impacto visual y las afecciones desde el punto de vista de la erosión.
  • Aunque el grueso de las matarrasas se han realizado en las zonas planas, sin riesgo de provocar erosión, sorprendentemente se han eliminado también los primeros 10-20 metros de pendiente de casi todo el perímetro de las planas, incluyendo las cabeceras de los barrancos.
  • Los trabajos se han iniciado fuera de la época más adecuada, aumentando las afecciones para la fauna y aumentando el riesgo de incendios.
  • La rapidez con la que se ha pretendido actuar, ante la finalización de periodo de la adjudicación, ha producido excesivos daños en las cortezas de los arboles no cortados que aumentará la mortandad en los próximos meses.
  • Los pinares eliminados tenían la certificación forestal PEFC, que obliga a una gestión sostenible que garantice la persistencia de las masas. La actuación podría suponer la pérdida de la certificación para todas nuestras masas forestales.

 

Como una imagen vale más que mil palabras, he creado una cuenta de Facebook  (Karrasko Tudela) para compartir imágenes que acredita todo lo comentado anteriormente.

 

Desde el punto de vista estrictamente legal;

 

 

 

 

 

 

 

  • Presuntamente se ha vulnerado la Ley Foral 6/2006 de contratación pública, al conceder a la empresa adjudicataria alcances diferentes a los adjudicados por subasta pública.
  • Presuntamente se ha vulnerado la ley Foral 13/1990, que protege los bosques de Navarra y permite solamente su eliminación en casos de interés público.

 

Seguramente podemos compartir una visión crítica de cómo se realizaron las reforestaciones hace décadas, pero no seré yo el que juzgue el pasado con ojos del presente. Bien o mal, la realidad es que esas masas forestales de pino carrasco estaban allí y era obligación legal de nuestras instituciones protegerlas.

Para recuperar zonas esteparias no es necesario destruir nuestros escasos bosques. En las planas de Montes de Cierzo entre Tudela y Cintruénigo existen miles de hectáreas de campos de cereal que podrían ser recuperadas para estepas gracias a los ingresos por una gestión sostenible de nuestros bosques. Los ayuntamientos riberos se comprometieron a emplear el 25% de los ingresos por el contrato con Smurffit Kappa en actividades medioambientales, ¿Qué fue de ese compromiso? No hay que olvidar que la superficie actual cubierta por bosques en la Ribera de Navarra es apenas un 6-7% frente al 35% de media en el estado Español. Así, se explica mi tremendo cabreo y el de muchos otros riberos, que no cejaremos en nuestra exigencia de responsabilidades políticas y penales.

Me entristece y desasosiega que las personas que tenéis la responsabilidad de cuidar nuestros bosques riberos de pino carrasco consideréis que la mayoría de ellos tienen “escaso o nulo valor ambiental”. Esas 50 hectáreas de pinares fijaban anualmente entre 2.000 y 2.400 Toneladas de CO2. Considerando que un pino carrasco puede vivir hasta 250 años, nuestros bosques de repoblación, incluso los que ya tienen 80-90 años, son todavía bebes en su escala ecológica. No debemos juzgarlos por lo que hoy son sino por su potencialidad. Los arcaicos pinares naturales bardeneros, autentica reliquia viva de los bosques que cubrían la Bardena hasta el Bronce Medio, son ecológicamente el hábitat más variado de toda Navarra, con cientos de especies vegetales y animales conviviendo.

 

El estado actual de los bosques riberos está más relacionado con la falta de tratamientos silvícolas y abandono durante décadas que con la propia plantación inicial. Solamente cuando la explotación de la madera para biomasa ha resultado rentable se ha comenzado a actuar de forma generalizada con criterios mayormente mercantilistas, actuando exclusivamente en las masas con valor comercial.

Afortunadamente desde hace años un grupo de voluntarios de diferentes pueblos de la Ribera trabajamos por revalorizar nuestros bosques realizando siembras y plantaciones con otras especies autóctonas bajo los pinares para ayudar a su regeneración natural.

Rafa Sánchez