Plaza Nueva

  • Diario Digital | sábado, 21 de septiembre de 2019
  • Actualizado 21:13

¿Juegos Olímpicos?

¿Juegos Olímpicos?

Animosamente, la Fundación Miguel Induráin ha editado un vídeo “de ánimo a los y las deportistas navarras que acuden a los Juegos de Río”, donde nuestra máxima representante Comarcal, Estela Navascués, dará relumbrón internacional a esta zona, esperemos que, como mínimo, tanto o más que el Ecce Homo de Borja.

Los Juegos Olímpicos que comenzarán este sábado 5 y se prolongarán hasta el 21 de agosto bajo el lema “un nuevo mundo”, parecen una broma macabra si tenemos en cuenta las bochornosas implicaciones por corrupción de toda la cúpula del COI, como ocurre en la LFP, esa Liga de Fútbol Profesional, mafiosa, manipuladora, manipulada y deudora de las Haciendas públicas a las que, -qué casualidad- siempre birla cantidades ingentes mientras se atosiga a Pymes, trabajadores y autónomos.

Así, esos Juegos, como digo, parecen un cuento de hadas con lo bonitos que nos los pintan, dando relumbrón a Sudamérica “en su país más moderno, justo y desarrollado”, -y aquí es donde está la mayor de las ironías y la carcajada más abrumadora, porque el intento de labar la cara de unos y otros está resultando infame: ¿Cómo solventar la total falta de transparencia de este negocio gigantesco disfrazado de ese ‘citius, altius, fortius’ que esos mercaderes de humo ensucian y emsombrecen indignándolo?

Pues lo, dicho, que nuestros chicos salgan bien parados, porqué no, pero que se vayan a otro perro con ese hueso todas esas firmas y todos esos negociantes de feria que nos dan imagen vendiéndonos no se sabe bien qué, pero desde luego nada bueno.

Los Juegos Olímpicos modernos están sucios, son impíos e impuros, y abochornan al comparar su trapío, bajo palio, y su charanga y su aviesa corte de mamporreros, mientras aquí en el continente, los pequeños grupos, clubes, sociedades y colectivos se las ven y se las desean para poder intentar seguir ofreciendo algo de actividad y de dignidad al juego, mientras la Grecia clásica que los vio nacer se está convirtiendo en un campo de experimentos colectivo.

Mariano N. Lacarra

Director