• Diario Digital | Lunes, 10 de Diciembre de 2018
  • Actualizado 20:20

Hace unos meses recibimos en nuestro instituto la visita de la Consejera de Educación. Un centro en el que llevo cinco años consecutivos trabajando, algo que por lo visto en Europa, llaman fraude de ley; yo prefiero llamarlo SUERTE. Comencé mi labor como docente en Navarra en el 2007. En el año 2010 aprobé la oposición, quedándome la primera en la lista preferente de aprobados sin plaza. ¿Mala suerte? Yo prefiero llamarlo SUERTE, ya que gracias a esta posición elijo el centro en el que estoy. Un centro que ninguno de los funcionarios que tengo delante elige. Lo dicho: SUERTE. Me siento querida y valorada por mis compañeros y compañeras , equipo directivo y, lo que es más importante, por el alumnado. Nadie se ha quejado de mi incapacidad e ineficiencia, como se refiere al personal docente una parlamentaria de cuyo nombre no quiero acordarme, en cada una de las labores que he venido desempeñando, ni siquiera, como “muro de contención”, en palabras de un cargo de educación…algo estaré haciendo bien.

¡Pensaba que la máxima autoridad, nuestra consejera, estaría orgullosa de poder contar entre sus trabajadores, unos y unas docentes que van contentos y motivados a trabajar, que se forman año tras año,para dar lo mejor de sí mismos. La OPE y la gestión de listas que se plantea para este 2018 haría que muchos de los interinos (aproximadamente el 30% de la plantilla) se puedan quedar simplemente en la calle al incluir pruebas eliminatorias, que por lo visto sirven para elegir a los mejores, por pura coherencia, comentan. Nos preguntarán,nuevamente por todo el temario de la carrera. “Pues aprueben”, nos dicen. Lógico, pensarán todos ustedes. Ya hemos aprobado, contestamos. ¿Aprobar o suspender nos valida o invalida para nuestros puestos de trabajo?, ¿Eso nos convierte en mejores o peores profesionales?, ¿Conocen alguna empresa que despida al 30% de su plantilla especializada y experimentada y la sustituya de golpe pueda seguir funcionando sin que la calidad de sus servicios se vea seriamente afectada? Los aspirantes que lo deseen tienen todo el derecho del mundo a entrar en el profesorado, evidentemente. Los que llevamos ya varios años también debimos empezar alguna vez. 

Me gustaría creer que la consejera es mujer de palabra y que el día que vino a nuestro centro y abrió la puerta mientras estábamos reunidos en un equipo docente (en el que, de ocho profesores, cinco somos interinos) nos dijo: “Bueno, bueno, os dejo seguir trabajando”… pues eso, señora consejera, que queremos seguir trabajando.

Lourdes Hidalgo