Plaza Nueva

  • Diario Digital | Jueves, 25 de Abril de 2019
  • Actualizado 15:56

Educación en venta

Quizás, ahora que estoy jubilada tengo más tiempo para oír la radio o leer la prensa con detenimiento de par de mañana y me estoy indignando más que nunca con la campaña de matriculación en educación: cuñas en radios anunciando las bondades de centros  privados y públicos, anuncios en periódicos, cínica publicidad institucional que promociona la escuela pública mientras sobrefinancia la privada y hasta mi sindicato  se suma a esta  vorágine defendiendo, como es lógico,  la enseñanza pública con uñas y dientes.

La publicidad de las ofertas subraya sus puntos fuertes: educación bilingüe-plurilingüe, educación en valores (cristianos, los demás no son valores), nuevas tecnologías, proyectos…. ¿Sería imaginable algo semejante en Sanidad? El consejero pidiendo a la ciudadanía que use la sanidad pública; los centros de salud anunciando que atienden en diversos idiomas o que usan terapias alternativas ….Imaginemos que hubiera una sanidad a la carta y que cada centro ofreciera modalidades terapéuticas diferentes para que el usuariado pudiera elegir entre ellas: medicina tradicional china en Mendillorri, acupuntura en S. Jorge, homeopatía en la Txantrea….  Parece absurdo ¿no? Sin embargo esto es lo que ocurre en educación. Enseñanza a la carta: con mucho o poco inglés; con, sin o en euskera, con religión o sin religión; con Skolae o sin Skolae… 

El descenso de la natalidad, entre otros motivos, hace que la dos redes sostenidas con fondos públicos ( la pública y la privada concertada) e incluso los distintos centros de ambas redes, se pongan a luchar por su “ cota de mercado”, intentando atraer a su clientela mediante la publicidad.

La educación  no es una mercancía, y no debe estar en venta. Las  alumnas y alumnos no son clientes. Por ello, es necesario que durante la educación obligatoria no haya ni oferta diversificada  ni segregación temprana, sino un curriculum común para todo el alumnado en todos los centros educativos  que garantice la igualdad de oportunidades, el aprendizaje de las lenguas propias de Navarra y la cohesión social. Para ello,  hay que olvidarse del paradigma de “la libertad de elección de centro” y de la competencia entre los mismos y apostar por una educación de calidad para todo el alumnado dotando a los centros de  los  recursos humanos y materiales suficientes para ofrecerles una atención educativa individualizada y adaptada a sus necesidades. 

Amaia Zubieta Garciandia