• Diario Digital | Lunes, 21 de Mayo de 2018
  • Actualizado 22:27

10 reflexiones políticamente incorrectas como balance de la huelga feminista

10 reflexiones políticamente incorrectas como balance de la huelga feminista

1. Cuando finalmente, a la vista de los datos, se acepta que no existe realmente una brecha salarial, que por cierto sería además menor en España que en Alemania, Francia, Dinamarca o Finlandia, entonces el argumento pasa a ser el techo de cristal, y que sólo el 12% de los directivos del IBEX 35 son mujeres, por ejemplo. El hecho, sin embargo, es que el 46% de las cúpulas de las empresas del IBEX tienen una edad por encima de los 65 años. La brecha no es el sexo, es la edad. Puesto que la brecha ya no existe a nivel formativo, es cuestión de años que las mujeres alcancen los principales puestos directivos.

2. Hablando de romper techos de cristal, en Navarra llevamos casi 7 años gobernados por mujeres, desde que en 2011 Yolanda Barcina alcanzó la presidencia del gobierno, siendo la primera mujer en convertirse en presidenta de una comunidad autónoma. El techo de cristal está hecho añicos hace tiempo.

3. ¿Quién es el enemigo? ¿Qué porcentaje de la población piensa que las mujeres son inferiores a los hombres y que deben ser discriminadas por ello? ¿Quién quiere más a sus hijos que a sus hijas? Si hay que poner un número a la gente que piensa así, ¿cuál sería?, ¿el 0,001%? ¿Existe realmente el enemigo?

4. El 8M hace muchos años que se celebra, pero la huelga feminista tiene unos impulsores, un manifiesto y hasta un color, el morado. La defensa de la mujer no es para algunos un fin, sino un medio. Y tampoco es en defensa de la mujer por lo que salieron ayer a la calle muchos. Basta con echar un vistazo al manifiesto de los convocantes de la huelga para entenderlo. ¿Por qué se increpó en la manifestación de Marid a Begoña Villacís? Porque la huelga sólo aparentemente iba de defender a la mujer.

5. Hay quien compara a los hombres que matan mujeres con el terrorismo. En esa comparativa, efectivamente, la cifra de mujeres muertas supera a las víctimas de ETA, o lo hará en algún momento. Pero hay al menos un par de cosas por decir. La violencia contra las mujeres no está organizada. El conjunto de seres humanos de género masculino no son una organización terrorista y no se reúnen para ver cómo matan mujeres. Y otra cosa más. Ayer mismo había gente que pedía que se tratara a los hombres que matan mujeres como a terroristas, pero lo hacía justo al volver de hacerle un ongi etorri o bailarle un aurresku a un terrorista. Habrá que ser más duros con los asesinos de mujeres de lo que lo somos con los terroristas.

6. A la vista de que ayer, entre todos los países de Europa, la movilización feminista en España no tuvo parangón, habría que preguntarse si es que en España las mujeres están mucho peor tratadas que en el resto de Europa, o si es que la movilización en España no tiene causas objetivas, al menos considerando la situación relativa de la mujer. En este sentido se dijo que en España la violencia de género es una lacra particular, pero no es verdad. En 2016 murieron asesinadas por sus parejas 149 mujeres en Alemania y 109 en Francia, por sólo 44 en España. La población alemana es 1,7 veces la española, pero las mujeres asesinadas son 3,3 veces más. La población francesa es 1,4 veces la española, pero las mujeres asesinadas son 2,4 veces más. Hablamos de mujeres asesinadas porque si hablamos de agresiones podría alegarse que en Alemania o Francia se denuncia más. A diferencia de las feministas, pensamos que el asesino de mujeres no es simplemente un maleducado. La culpa no está fuera del asesino. Pensar así es casi creer en la inocencia del asesino.

7. Frente a la idea de que el número de directivas en las empresas tiene que aumentar por la vía de que los hombres les den más puestos a las mujeres o se implante una cuota, resulta más estimulante la vía de que haya más mujeres empresarias, a las que no haya que darles o dejarles de dar un puesto en una empresa, sino que ellas mismas pongan en marcha la empresa. Las mujeres tienen exactamente las mismas trabas legales y fiscales (que son bastantes) para poner en marcha una empresa que un hombre. Pero claro, cuando alguien lleva un brazalete morado (para qué disimular) está más en la idea de reclamar un puesto que en la de crearlo. No les pidas a las mujeres que se hagan empresarias tras pasarte la vida diciéndoles lo malos que son los empresarios. Hay pocos periódicos dirigidos por mujeres, nos dicen. Pues adelante, que los pongan en marcha ellas mismas. ¿Dónde está la prohibición? Parece que hay gente esperando que un hombre cree un periódico para poner al frente una mujer. Que no. Que las mujeres no tienen que esperar a que nadie les de el puesto. Hablando de leyes, lo que tenemos ya puestos a mencionarlo es leyes que consagran una discriminación positiva hacia la mujer, en ningún caso lo contrario.

8. Hablando de brazaletes morados, en Navarra tenemos a dos mujeres en la bicefalia de Podemos, Laura Pérez y Ainhoa Aznárez. La verdad es que no están dejando demasiado alto el listón. La cuestión es que ni lo iban a hacer mejor por ser mujeres, ni lo están haciendo peor por no ser hombres. Sencillamente es que no hay un género bueno y un género malo, que la razón no tiene género y que las lideresas de Podemos son un desastre por su inutilidad, no por su sexo. Al igual que los hombres, las mujeres son seres limitados. Eso sí, no más limitados.

9. En el sector educativo, actualmente, el 79% de los universitarios españoles son mujeres. En el sector de la salud, las mujeres son el 72%. Pero en Ingeniería sólo son el 24% y en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) el 12%. ¿Qué tendremos que hacer dentro de unos años? Repartir el 50% de los puestos en el sector de la educación al 21% de hombres en ese sector? ¿Prohibir que haya más de un 50% de mujeres en cualquier facultad? ¿O sólo debemos preocuparnos porque los hombres y las mujeres elijan con libertad, aunque elijan cosas distintas?

10. La prueba de que nos encontramos ante algo peligroso es que no faltan quienes han participado en la huelga no por convicción, sino por temor a desmarcarse. Por la misma razón por la que muchos de los que se han adherido a la huelga feminista en realidad tenían motivaciones (y no hay más que leer el manifiesto) que nada tenían que ver con la defensa o la igualdad de la mujer, que haya mucha gente que no se haya adherido a la huelga feminista no tiene nada que ver con que esté en contra de la igualdad o la defensa de la mujer. ¿Quién con dos dedos de frente puede estar en contra de la mujer?

Navarra Confidencial