• Diario Digital | Sábado, 24 de Febrero de 2018
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Él es nuestra Navidad

Él es nuestra Navidad

Al final de la década de los 70, lo conocí, era un niño… todavía lo es.

En aquel tiempo a los que eran como él, les llamaban: mongólicos. Después: subnormales, síndrome de Down. Y ahora: deficientes psíquicos.  Nunca he terminado de entender el porqué de los calificativos. Ya sé que de alguna manera hay que identificarlos. Pero esta sociedad tan simplista, utilizó en muchas ocasiones todos los calificativos citados, para tornarlos en despectivos e insultantes. Cosa que dice muy poco en favor de los que así los manipulan.

A lo largo de nuestras vidas van pasando muchas personas, muchas vivencias, muchas cosas que van marcando nuestra personalidad y sensibilidad.

Si yo no lo habría conocido, todas estas personas “diferentes” habrían pasado quizás prácticamente desapercibidas para mí y jamás habría observado sus problemas. Pero sobre todo me habría perdido sus virtudes. Personas que no sienten odio ni maldad (os imagináis un mundo así). Son felices en el amplio sentido de la palabra. Y hacen felices a los que los rodean.

Siempre ha sido el más alegre, el más dicharachero y contagia a todos esa alegría. Presume que tiró un cohete en fiestas con el Alcalde, que lo conoce el Obispo y el carnicero del barrio Lourdes… y de que todos lo quieren. Y todo eso es verdad.

 

  "Son personas que no sienten odio ni maldad. Son felices"

 

En el año 79 yo tenía veinte tantos años y mi ilusión por la Navidad quedaba casi en el olvido. En su casa tenían un viejo Belén y con insistencia y halagos, me convenció para que lo instalara. ¿Quién se podía negar? Lo monté con cortezas de corcho y musgo. Desde aquel momento no ha habido un solo año que, desde noviembre, no me diga tras una alegre y nerviosa sonrisa: ¿pronto pondrás el Belén no? Unos días antes del 24 lo montamos. Y al terminar de instalarlo, zambomba y pandereta en ristre y... ¡a cantar! No se sabe la letra de ningún villancico pero los tararea y termina las frases como nadie.

No podría imaginarme una navidad sin él. Sería como si faltase el niño en el pesebre o el turrón en la mesa.

Él para la familia es nuestra Navidad. Él es la alegría. Él es  mi “cuñao”: Luis López.

Desde estas sencillas líneas, mi homenaje y mi cariño a todos los “diferentes”. En casi todas las ocasiones para bien de ellos y alegría de los demás.

¡Feliz navidad para todos!

José Luis Ultra Arellano

Tudelano