• Diario Digital | Martes, 23 de Octubre de 2018
  • Actualizado 16:33

A Pamplona (por narices) hemos de ir

A Pamplona (por narices) hemos de ir

Desde siempre pero, sobre todo, de un tiempo a esta parte mucho más, el ir a Pamplona se está convirtiendo en una obligación para miles de riberos.  Por lo tanto, quizás sea hora de tomar medidas drásticas de protesta y rebeldía.

Como ejemplo, y sin que sirva de precedente, voy a comentar una vivencia personal.

En el mes de enero del pasado año, mi médico de cabera me solicitó cita para un especialista en el hospital  Reina Sofía. El 30 de julio me recibió en su consulta la doctora especialista y entre la documentación que aporté de mi historial clínico, estaba una ecografía que recientemente me habían realizado en una clínica privada de Pamplona. La doctora estimó que prefería que me harían otra en el Reina Sofía porque (según palabras textuales) se  fiaba más que de esa clínica privada.

A finales de septiembre recibí una citación para que, tras pago de 9€ de autopista, más 20€ de gasolina y tres horas de mi tiempo, me hicieran una ecografía en la misma clínica privada de Pamplona en la que me habían hecho la que yo le había aportado a la especialista.  Ante tal incongruencia, llamamos al Reina Sofía trasmitiendo a dicha especialista lo ocurrido.

"No queremos privilegios, queremos: equidad. Es decir, igualdad y justicia"

A los 3 días una amable enfermera o doctora, me estaba haciendo la polémica ecografía, le costó 10 minutos, en el Reina Sofía, y en otros diez minutos estaba en mi casa. Es decir en 20 minutos solucionado el tema.

Conclusión. Resultó que en esta ocasión gracias a una protesta todos ahorramos tiempo, dinero y se cumplió lo que en definitiva era lo coherente.

¿Y si no hubiera protestado? En mi opinión tenemos un hospital que nos costó a los riberos años de lucha hasta construirlo. Y ahora parece que todo lo conseguido, como tantas cosas en la Ribera, nos lo quieren desmantelar y que volvamos a los años 70.

Curiosamente  el gobierno y el parlamento que están en Pamplona, durante muchos años han estado presididos por riberos que en ningún momento por lo visto ejercieron como tales.

No queremos privilegios, queremos: equidad. Es decir, igualdad y justicia.

José Luis Ultra Arellano

Tudelano