• Diario Digital | Jueves, 19 de Abril de 2018
  • Actualizado 23:24

Un maestro de urbanistas

Un maestro de urbanistas

Para todos los que conocimos a Mario Gaviria, y tuvimos la infinita suerte de trabajar con él en algún momento, fue un maestro de la sociología urbana y del urbanismo del que siempre aprendimos. Mario fue un precursor y pionero, en los años 60,  de la sociología urbana en España. Discípulo de Henri Lefebvre y de su Derecho a la ciudad, como derecho a la vida urbana, a la comunidad y a la convivencia en términos de igualdad y equidad, Mario fue un precursor, pionero, y defensor del modelo de ciudad compacta, diversa y mestiza que hoy conocemos como ciudad sostenible, frente a una tendencia de ciudad. 

Pero Mario Gaviria no fue solo un teórico, su colaboración y participación en un magnífico invento, en una historia de éxito, hoy reconocido unánimemente por los urbanista, como es Benidorm. Un ejemplo de ciudad ideal del Estado del Bienestar, del turismo social y democrático, de la ciudad que busca la felicidad del individuo, siendo respetuosa con el territorio y el medio ambiente y con las virtudes de la densidad urbana,  esos si, despreciada por las élites.

Pionero y visionario en tantas cosas como por ejemplo del tren de alta velocidad para conectar las ciudades españolas en los años 70 como alternativa a las autopistas y al automóvil; del movimiento ecologista en la España predemocrática como una necesidad de incorporar el medio ambiente al urbanismo,  implicándose personalmente  y encabezando  la lucha contra las centrales nucleares, también en la Ribera; en la necesidad de vivir de nuestros recursos renovables por ejemplo en la energía y en el autoabastecimiento de alimentos, para lo que estudio el mundo rural y la necesidad  por ejemplo en Aragón y Navarra, de crear nuevo regadíos con el agua del Pirineo. 

Descubridor en nuestra tierra del potencial del sol, el agua, el viento y la convivencia, en sus último años trabaja en convencer de las potencialidades de la Ribera como un lugar ideal para vivir, de la Bardena como gran recursos turístico, y, de la agricultura y  de las energías renovables como grandes recursos de nuestra tierra. 

Siempre fue pionero y siempre fue en su pensamiento lucido, atrevido y libre por delante de los convencionalismos. Fue generoso en enseñar y en regalar ideas, que por avanzadas, muchos consideraban imposibles, si bien el tiempo, como simplemente  se desprende de estas líneas,  le dio casi siempre la razón.