Plaza Nueva

  • Diario Digital | jueves, 22 de agosto de 2019
  • Actualizado 01:12

Consideraciones finales sobre el nuevo Parque del Queiles

Va viendo la luz el nuevo Parque del Queiles. Tras muchos meses de conversaciones con el Ayuntamiento de Tudela se han tratado de corregir ciertos aspectos del proyecto original que hubieran hecho de este proyecto algo peligroso e insostenible.

Consideraciones finales sobre el nuevo Parque del Queiles

Nuestra entidad critica que habiendo ido solicitando información sobre los detalles del futuro parque desde antes del verano de 2018, se enterara por la prensa de la presentación y aprobación del proyecto en noviembre de 2018. Esta falta total de participación previa en el desarrollo del proyecto es algo que no ayuda a construir ciudad y que como se ha visto en este caso puede acarrear problemas de seguridad y medio ambientales. Desde siempre, nuestra entidad ha tratado de aportar su opinión de manera constructiva. Negar la participación de manera inicial rompe con las recomendaciones de elaboración de cualquier proyecto y choca además con los pretendidos principios ideológicos de los partidos que sustentan al Equipo de Gobierno.

Justo antes de Navidad de 2018 se solicitó, junto a otros colectivos y personas, una reunión para que se nos informara sobre los pormenores del proyecto. En esa reunión que llegó en enero, desde Ecologistas en Acción se vieron los siguientes problemas:

  1. El nuevo parque no contaba con un carril bici segregado: En el proyecto no iba contemplada una infraestructura que conectara de forma segura, directa y eficaz el carril bici del actual Parque del Queiles con el del Vial de Merindades. Se planteaba como solución compartir espacio en el andador que transcurre en mitad del parque junto a los peatones. Lo que a nuestro juicio hubiera puesto en colisión al peatón con la bicicleta. El peatón es el elemento más débil de la movilidad urbana y hay que protegerlo. Además, para promover la bicicleta no hay que generar conflictos que se traducen en incidentes, accidentes, y en definitiva, situaciones incómodas, como las que ocurren en la acera bici del Paseo Pamplona (Recordemos que nuestra entidad ha solicitado en numerosas ocasiones la eliminación de esta acera bici, convirtiéndola en zona exclusivamente peatonal). Otra alternativa que se nos planteaba como solución, era convertir en un futuro en espacio ciclable uno de los cuatro carriles del Vial de los Poetas. Esta solución tampoco nos convencía porque postergaba una medida que fácilmente y en el proyecto inicial del parque nuevo del Queiles debería de haber ido contemplada. Recordemos que por norma toda obra nueva en la ciudad debe tener en cuenta criterios de movilidad urbana sostenible. Además, urbanísticamente es más fácil incluir un carril bici en una obra nueva que luego hacer modificaciones para incluirlo en una obra ya construida. Los apaños y modificaciones tienen resultado incierto y rara vez son eficaces.

 

  1. El nuevo parque no contaba con árboles de ribera: Resulta curioso que un proyecto que se publicita como respetuoso y garante del medio ambiente no contemple ni una sola especie de vegetación de ribera. Precisamente si queremos hacer de este proyecto un parque fluvial habrá que tener en cuenta a especies arborícolas que de forma natural se encuentran en las riberas de nuestros ríos. Los árboles de ribera están totalmente adaptados a su medio, minimizando enfermedades y futuros tratamientos. Recordemos que la fauna que va asociada a estos árboles de ribera es muy rica, como carbonero común, pájaro moscón, torcecuello, pico picapinos, ruiseñor o zarzero, y que cumplen con una extraordinaria función insectívora, además de donarnos sus maravillosos cantos.

 

  1. El nuevo parque contará con una instalación de chorros para el baño: Esta instalación nos recuerda a una de características similares que hay en Senda Viva. Parece ser que no han quedado claras las enseñanzas de Pedro Arrojo, galardonado en 2003 con el premio Goldman, considerado el Nobel del medioambiente. Pedro Arrojo nos dice: "Ante el cambio climático, no podemos aspirar a gastar más agua. Eso es suicida". En vez de defender, promover y dar ejemplo de sostenibilidad y buena gestión del agua, nada más y nada menos que se quiere hacer con el agua una atracción de feria, algo lúdico. El agua es un bien escaso y esta instalación solo incentiva el derroche. 

Ante estos detalles del proyecto inicial Ecologistas en Acción de la Ribera solicitó información y su reconsideración. De manera inicial se nos trasladó la dificultad para que el proyecto contara con un carril bici segregado como solicitábamos, pegado a la acera superior del parque. Se nos comentó que se iba a valorar la inclusión de alguna especie de ribera. Sobre la instalación de chorros se solicitó información expresa sobre consumo de agua y eléctrico de la instalación; a este respecto no se nos han facilitado esos datos concretos, y se ha negado la reconsideración de la instalación.

Estos tres aspectos del proyecto iban a quedar eclipsados ante la gravedad de lo que nos iba a deparar las obras. Los movimientos de tierras siempre pueden generar alarma pero lo que se hizo de manera inicial en esta obra nos hizo ser muy críticos. En un primer momento se alargó el plano que viene desde el Vial de los Poetas en la margen izquierda del río Queiles, ocupando totalmente la llanura de inundación, y reduciendo muchísimo la sección del río. Esto, además de ser un grave atentado medio ambiental, hubiera puesto en serio peligro a las viviendas que se esncuentran en la margen derecha. Es cierto que estas viviendas se encuentran peligrosamente en zona inundable, pero la contrucción de este talud tan pegado al límite del cauce en la margen izquierda hubiera puesto en serios aprietos esas viviendas. Además, convertía el embudo del puente Mancho en un punto todavía más crítico en crecida repentina o extraordinaria del río Queiles.

Tras nuestra llamada de urgencia al Equipo de Gobierno se pusieron a actuar junto a la Confederación Hidrográfica del Ebro y se retranqueó el muro hasta la situación actual, dándole mayor anchura al río. Este aspecto, y por alguna razón que no acertamos a entender, hizo posible que se reconsiderara viable la construcción del carril bici por la zona superior del parque. A su vez, se nos notifica que finalmente se van a incluir especies de ribera en el parque fluvial. 

La obra que se va a ejecutar es mejor medio ambientalmente que el proyecto que elaboró el anterior Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Tudela. Recordemos que aquel modificaba el cauce e incluía varias pasarelas. Desconocemos más pormenores porque nunca pudimos ver el proyecto y sólo conocimos sus detalles por la prensa. Ahora bien, nuestra entidad reclama su papel y el de los colectivos sociales, porque de no haber existido nuestro trabajo el proyecto actual hubiera sido igual de catastrófico que el proyecto que se diseñó en anteriores legislaturas.

Finalmente nos sentimos satisfechos porque el parque va a contar con un carril bici y vegetación arborícola propia de ribera. No podemos decir lo mismo de la instalación de chorros o la inclusión en la obra de una escollera, ya que nunca jamás en un río hubo ninguna. Ojalá esta comunicación desarrollada desde diciembre hasta final de abril se hubiera llevado a cabo antes de la aprobación del proyecto, lo cual hubiera evitado esfuerzos profesionales y modificaciones posteriores del proyecto.