Plaza Nueva

  • Diario Digital | sábado, 24 de agosto de 2019
  • Actualizado 23:54

"Metomentodo" va a votar en blanco

"Metomentodo" va a votar en blanco

En los comicios generales del próximo domingo, 28-A, mi amigo del alma y heterónimo Emilio González, “Metomentodo”, va a votar en blanco. Habrá quien colija o piense que esa decisión va en contra de los cinco grandes reyes de la baraja (PSOE, PP, C’s, Unidas Podemos y Vox). Es una forma de ver la realidad. Él, destetado (desde ni se sabe cuándo) de su mama nutricia, prefiere proferir que no está a favor de ninguno, porque ha advertido en varios representantes de cada uno de los cinco partidos mentados dichos y hechos que, una de dos, o le han producido alipori, o, sencillamente, los ha detestado.

Pensionista, por incapacidad permanente absoluta, percibe como paga poco más de 700 euros al mes. Como vive solo en la casa de sus padres, de la que es usufructuario mientras permanezca soltero, durante los meses de invierno, sin permitirse ningún lujo, consigue llegar justo al final de cada mensualidad. Descontento, enojado y profundamente preocupado por la situación actual y el negro panorama y/o porvenir que a corto y medio plazo él barrunta que se avecina, en el sobre vacío que va a introducir (y depositar) por la rendija en la urna cabe hallar lo que lo llena, amén de aire, su desconfianza absoluta, completa, omnímoda en el sistema, manifiestamente mejorable, a todas luces perfectible.

“Metomentodo” está decepcionado con buena parte de la casta o élite política de las diversas formaciones, con el grueso de los políticos profesionales. Estos, en lugar de venir a servir a los ciudadanos, a resolverles sus problemas, han demostrado, con sus comportamientos interesados, haber entrado en política para servirse de ellos y de los privilegios que poseen o sus cargos o puestos institucionales o dentro del partido llevan aparejados. Lo que ve es una mera copia del lienzo original que pintó, hace casi medio milenio, Nicolás Maquiavelo en “El príncipe”: quien ostenta el poder hace todo lo posible por mantenerlo y quien no lo tiene lleva a cabo cuanto haga falta por obtenerlo.

“Metomentodo”, harto de esta práctica (coronada por unos), de que el dos de bastos siga sacando el as de oros (la imagen no me pertenece, la leí en la primera página de “El buscón”, que porta la firma de su genial hacedor, Quevedo) o, en su defecto, de esta otra (culminada por otros), de que trasciendan sus tejemanejes sin mostrar apenas disimulo o escrúpulos, ávido de actitudes (más) honestas; cada vez más alejado del mandamás del partido al que otrora votó, ha decidido, como en otras ocasiones, ser coherente, consecuente, congruente y decantarse por la opción más sensata, o sea, votar por ninguno, en blanco.

“Metomentodo”, como ya no es un crío (las 57 primaveras que ha vivido lo han metamorfoseado en el escéptico redomado que es), no ve en el hecho libre de ejercer su derecho al sufragio un mero acto de fe, sino un ejercicio cabal de ética y estética cívica, o, si se prefiere, de responsabilidad social.