• Diario Digital | Lunes, 12 de Noviembre de 2018
  • Actualizado 18:46

Lorca, sin duda, fue un vate estupendo

Lorca, sin duda, fue un vate estupendo

Dilecta Pilar:

La libertad creativa (que ejerzo, sin duda, a diario, pues raro es el día que no trenzo —“nulla dies sine linea”, ningún día sin línea, recomendaba Plinio el Viejo—; no puede haber un solo escritor, ella o él, que se tenga por tal que no eche mano de ella) no está reñida con la corrección y la propiedad que nos proporciona o suministra gratis et amore el DLE. Los filólogos debemos dar buenos ejemplos todos los días y muestras en todos nuestros textos de nuestro verdadero amor por las palabras. De cuando en vez todos nos equivocamos, claro; hasta el mismo Cervantes, como sabes, marró. Si recordamos el verso 359 de la horaciana “Epístola a los Pisones” (también llamada “Arte poética”): “quandoque bonus dormitat Homerus” (o sea, traducido libremente, “de vez en cuando el bueno de Homero también se duerme en los laureles”).

Abundo contigo en (lo que implícitamente dice o sugiere tu brevísimo escolio) que Lorca, sin duda, fue un vate estupendo (aunque a mí me gusta más como dramaturgo; esta opinión la he vertido en más de un escrito) y en que, cometiera o no una errata (en el “Poema de Mío Cid” uno lee “apriesa cantan los gallos que quieren quebrar albores”), son buenos los dos resultados, ambas soluciones poéticas. Los versos que inician el lorquiano “Romance de la pena negra” (“Las piquetas —el quiquiriquí— de los gallos / cavan —o andan, o cantan— buscando la aurora”) me parecen igualmente excelsos.

Sigo con la urdidura (o “urdiblanda”) que tengo entre manos.

De nada. Eso es lo que intento hacer siempre. Los correos que te mando son las arcillas que luego modelo y dan como resultado las epístolas (vasijas o botijos —la villa de Navarrete era conocida antaño, cuando nosotros frecuentábamos sus calles los domingos por la tarde, con el rótulo de “el pueblo de los botijos”; ignoro si todavía lo mantiene ahora o ya lo ha perdido—) que te dirijo y aparecen publicadas en mi bitácora.

He leído tu columna. Y me ha gustado. Si quieres, puedes completar o complementar tu perspectiva sobre el asunto de marras con el punto de vista que sostuvo servidor en la urdidura que apareció publicada ayer en varios sitios y porta el título de “Acierta Rajoy y Sánchez da en la diana”.

Celebro que te hayas reído o sonreído. Ya sabes, procuro seguir la recomendación horaciana del “utile dulci”: “Omne tulit punctum qui miscuit utile dulci / lectorem delectando pariterque monendo" (versos 343 y 344 de la mentada arriba “Epístola a los Pisones” o “Arte Poética”).

Va a ser una novela larga, luenga. Ya llevabas más de trescientas páginas (si no he olvidado lo que un día me escribiste). Ídem.

El pasado sábado no vine por la tarde aquí, al C. C. “Lourdes”, porque había campeonato de ajedrez, ni bajé a tomarme los zuritos de rigor con Pío, porque llovía bastante. Así que leí más de lo acostumbrado y escribí más poesía de lo habitual, cinco décimas y un soneto.

De nada. Era mi obligación.

Otro (de tu amigo Otramotro).