• Diario Digital | Sábado, 21 de Julio de 2018
  • Actualizado 00:08

El humor, Pilar, es materia seria

El humor, Pilar, es materia seria

Dilecta Pilar:

A mí, que es el que come, degusta y saborea la mentada patata con borraja, me peta (a Pío, a quien invito, de vez en cuando o de cuando en vez, también, que conste en acta). Suelen salirme las paellas de rechupete, estupendas, y hay quien dice que bordo la pasta.

Con los antecedentes y la familia culinaria de quien sabes, me pasa lo que con tus críticas peliculeras, que me las creo, de veras.

Guardaré en secreto esa receta en el cajón reservado y oculto, donde suelo guardar los secretos (de la a a la zeta)

Me ha gustado mucho tu crónica. Así es, a unos (ellas y ellos) se les dan bien los asados y guisados y a otros se nos dan bien las urdiduras o trenzados de voces.

He dado remate a la epístola que verá la luz, Deo volente, el día 3 de julio. Te la agrego abajo para que veas cómo ha quedado.

 (Completo tus puntos suspensivos: y nuestras adicciones y nuestras dependencias y nuestras locuras o temas y... puedes continuar ahora tú, ad libitum, la serie, siempre que lo hagas con humor, que, como te consta y sabes, es materia seria)

A mí me alegra que lo propio ocurra a la inversa o viceversa.

Ya sabes: sin prisa, pero, asimismo, sin calma, cachaza o pachorra.

 Así es. Ciertamente, sin tu concurso, no hubiera sido posible que este menda trenzara las epístolas que te dirijo y publico en mi bitácora. Eso intento, completarlas, complementarlas, redondearlas (casi siempre, tras habértelas mandado o al día siguiente).

Sigo, sigo, con los juegos de palabras (como me gustan, suelo hacer con ellos como con el buen vino y la cerveza fría, que también me petan un montón y procuro consumirlos —como si fueran mirlos blancos, de manera esporádica, extraordinaria— responsablemente —algún empacho de unos o pedal de otros cogí, lo reconozco aquí, otrora—).

Hay que hacer lo que hay que hacer, pero tomando las pausas necesarias para lograr sacarle el máximo provecho al tiempo invertido, a fin de lograr nuestro desafío o reto y, una vez conseguido lo que nos habíamos propuesto hacer, que el producto o resultado nos llegue a satisfacer. Asumo que no es un principio categórico, no, como el famoso de Kant, pero intenta fundir, como el del filósofo alemán, lo teórico con lo práctico; y me ha brotado en dos erupciones y/u ocasiones así, como lo acabas de leer.

Habré de decir buen puente, pues cierran el Centro Cívico “Lourdes” por el Primero de mayo (tengo que preguntar si abren mañana, sábado).

Otro (de tu amigo Otramotro).