• Diario Digital | Lunes, 21 de Enero de 2019
  • Actualizado 22:43

Paremos esta locura de una vez

Paremos esta locura de una vez

No se por qué pero viendo la película Detroit, me corrió un escalofrío al relacionar la situación de violencia con lo que pueda ocurrir en Cataluña. La locura que se desató en esta ciudad americana, comenzó con una redada de la policía en un bar nocturno sin licencia.

Salvando todas las distancias, la convocatoria ilegal y sin licencia para hacer la consulta en Cataluña terminó SOLO en porrazos. Nada nos asegura que si las posturas que ahora son irreconciliables entre Cataluña y España, no puedan terminar en violencia.

Debemos exigir que se pare esta locura de enfrentamiento y declaremos a quien lo ha creado: PP y los Independentistas ilegitimados, irresponsables políticos. Si hubiera una fórmula judicial para encausar a estos personajes políticamente inútiles, debiera ser aplicada sin dilación.

Paremos esta locura porque nada bueno nos puede deparar la ilógica de Rajoy y Puigdemont, cuanto peor están las cosas, mejor les va a ellos.

Paremos esta locura porque lo que les mueve a ambas partes en conflicto es la ceguera a corto plazo de los votos que le puede reditar el enfrentamiento.

Paremos esta locura de no política y sí de imposición de los nacionalismos, tanto el catalán como el español, que van a echar por la borda lo que tanto ha costado construir. Ni más ni menos que esta democracia imperfecta.

Paremos esta locura y exijamos que otras personas salidas de una nueva convocatoria electoral vuelvan al punto de partida: el Estatuto de Autonomía de Cataluña; y lo adapten a las necesidades existentes y que realmente preocupan a la ciudadanía.

En este tremendo conflicto de intereses encontrados y de escasa resolución satisfactoria para nadie, se han revelado personas en Cataluña con una indudable talla política: Sr. Iceta o Sr. Coscubiella por citar sólo dos ejemplos. Personas que están en el Parlamento Catalán y capaces de hacer propuestas razonables para salir del conflicto.

Paremos esta locura y observemos que en todo este tiempo, nada se ha hablado, acordado o solucionado sobre lo que realmente preocupa a la ciudadanía tanto de Cataluña como de España.

La corrupción, la vergüenza de salarios, los desahucios que continúan, la necesidad de avance de libertades, de la mejora de la enseñanza, la salud…Y tantas cosas que nos falta alcanzar para conseguir una sociedad más justa y equilibrada.

Es evidente que en los extremos no está nunca la solución, aunque es verdad que los extremistas están encantados de ocupar esos espacios y poner banderas a cada cual más grande que lo corroboran. No nos engañemos: SIEMPRE es en los tonos grises donde está el acuerdo, nunca en el negro o blanco.

Me falta en éste relato la fuerza, el compromiso y la manifestación pública y organizada de las personas de éste país que vemos en ese espacio del acuerdo con cesiones, la futura solución. Me da la sensación, tal vez equivocada que estamos expectantes.