• Diario Digital | Viernes, 17 de Agosto de 2018
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Mario Gaviria, el desenmascarador de la Central Nuclear de Tudela y otros méritos

Mario Gaviria, el desenmascarador de la Central Nuclear de Tudela y otros méritos

Muy posiblemente, la Ribera de Navarra no sería hoy lo que es, si Mario Gaviria no hubiera existido o no hubiera sido lo que fue: una persona con una mente privilegiada y generosa, que supo detectar a tiempo grandes problemas Medio Ambientales y sociológicos, logrando además transmitirlos a las personas adecuadas para que se afrontaran eficazmente el camino a sus soluciones. Su actividad en este sentido fue inmensa y desarrollada en múltiples lugares: Pensilvania, Londres, París, Aragón, Extremadura, Madrid, Benidorm y entre otros, también Navarra. Por nuestra ubicación, me ceñiré a dar unos cuantos apuntes sobre lo que Mario Gaviria hizo en esta última localización y más concretamente en esta Ribera de Navarra

A finales de la década de los 60 y principios de los 70, la ceguera colectiva ante el deslumbrante desarrollismo que se empezaba a dar en la empobrecida economía española, hubiera sido la causa principal para que fuera dado por bueno el proyecto de instalación de una Central Nuclear en el Soto de Vergara, a unos 7 km. aguas arriba del casco urbano de Tudela. Con la información que tenemos hoy en día, no hace falta pensar mucho para imaginar qué es lo que hubiera ocurrido con las alcachofas, espárragos, cogollicos y tantos productos famosos de la huerta de Tudela y de la Ribera, así como con las demás actividades económicas de la misma zona geográfica y por supuesto con su población total, si un accidente nuclear como los de Chernóbil (en 1986) o Fukushima (en 2011), hubiera ocurrido en la proyectada Central Nuclear de Tudela. Mario Gaviria, tras una estancia de un par de años desarrollando su labor docente en EEUU supo interpretar la realidad de los peligros del uso de la energía nuclear, tras comprobar que los dirigentes de ese país en el que se encontraba, habían paralizado todos los proyectos que se iban a realizar en su territorio. Cuando Mario Gaviria volvió al Estado español y se encontró con que se proyectaba instalar 29 Centrales de este tipo, en diferentes provincias españolas y que una de ellas, la de Tudela, estaba además al lado de su pueblo natal (Cortes), empezó a poner todo su empeño en paralizar semejante barbarie. Con datos irrefutables y llamando a muchas puertas logró la paralización del proyecto de esta Central y de otras en diferentes localizaciones.

Mario Gaviria consiguió además que se creara en muchas personas una sensibilidad nueva ante el deterioro progresivo del Medio Ambiente, tanto a nivel global del Planeta, como de forma más concreta en nuestro propio entorno. Fue precisamente en esta tierra donde Mario Gaviria impulsó la creación en 1975 del grupo ecologista “ADMAR” (Asamblea para la Defensa del Medio Ambiente de la Ribera), el cual fue clave para que se siguieran paralizando otros proyectos negativos ambiental y económicamente para la Ribera (como Transpapel, la Fábrica de armas de Buñuel y otras), la denuncia permanente de instalaciones militares (como el Polígono de tiro de las Bardenas o del Aeródromo de Ablitas) y el fomento de actividades que mejoraran la calidad ambiental de nuestro territorio (fue un impulsor de las depuradoras, un luchador empedernido contra la contaminación de los ríos y sus acuíferos, de las tierras y sus cultivos y del aire que respiramos todas las personas y demás seres vivos).

Mario Gaviria fue también uno de los pioneros de la Educación Ambiental en Europa, materializándose este tipo de educación (durante las décadas de los 80 y buena parte de los 90) precisamente en Tudela, tras lograr que el conjunto de todos los centros escolares de la ciudad, junto a su profesorado, se implicara en ello, y conseguir que el Ayuntamiento (y posteriormente también el Gobierno de Navarra) lo ayudara logística y económicamente.

Mario Gaviria no solamente se empeñó en mejorar la calidad medioambiental de la Ribera, sino que también impulsó mejoras en el conocimiento y el entendimiento de sus gentes, como así fueron los trabajos dirigidos por él con el colectivo gitano, con los estudios sobre la juventud, con la inmigración, con la importancia lúdica de las Fiestas y otros. 

Mario Gaviria nos dejó el 7 de abril, hemos perdido un referente en muchos campos del conocimiento y un excepcional comunicador, pero nos quedan muchas de sus sabias enseñanzas, nos quedan sus logros de los que se ha beneficiado tanto el Medio Ambiente, como la Sociedad en su conjunto y como no, nos queda el recuerdo de una persona amable, vital, sensible, sensual, comprensiva, lúdica, luchadora, ética, generosa y entrañable.