Plaza Nueva

  • Diario Digital | sábado, 20 de julio de 2019
  • Actualizado 14:09

La luxación, una lesión muy frecuente que se debe conocer a fondo

La luxación es un tipo de lesión que suele ocurrir con frecuencia, pero lo cierto es que muchas veces no sabemos exactamente de dónde proviene este problema articular, a qué se debe y cuáles son los tratamientos ideales para combatirlo.

La luxación, una lesión muy frecuente que se debe conocer a fondo
La luxación, una lesión muy frecuente que se debe conocer a fondo
La luxación, una lesión muy frecuente que se debe conocer a fondo

La luxación es un tipo de lesión que suele ocurrir con frecuencia, pero lo cierto es que muchas veces no sabemos exactamente de dónde proviene este problema articular, a qué se debe y cuáles son los tratamientos ideales para combatirlo.

¿Qué es una luxación?

Una dislocación es lo mismo que una luxación y se produce cuando un hueso de una articulación se descoloca y no vuelve a su posición natural. Es importante no confundir la luxación con la subluxación, pues esta última consiste también en la descolocación de un hueso pero volviendo más tarde a su sitio.

Se trata de una afección muy frecuente debido a que todos poseemos una gran cantidad de articulaciones por todo el cuerpo, y todas ellas formadas por huesos, ligamentos, músculos y otros elementos, que al proporcionarnos movimiento y flexibilidad es muy fácil que se descoloquen, se rompan o se tuerzan.

Causas de las luxaciones

Las luxaciones suelen darse sobre todo en rodillas, caderas, brazos, codos, hombros y tobillos y suelen ser causadas por un golpe, no necesariamente fuerte, una mala postura o una caída con mal apoyo.

En el caso de los hombros suele producirse por movimientos bruscos o mal apoyo; en la rodilla, la luxación más compleja que existe debido a la gran cantidad de ligamentos y huesos que la componen, también por mal apoyo, traumatismos o una rotación forzada; el tobillo también por malos apoyos y sobrepeso; la cadera por fuertes movimientos e impactos de la pierna; el codo, una dislocación muy frecuente en niños, suele darse en los primeros años cuando éstos comienzan a andar; por último, los casos de luxación en la espalda suelen deberse a causas muy traumáticas como accidentes de tráfico o una caída de gran altura.

¿Qué síntomas produce?

Los síntomas de las luxaciones pueden ser diferentes y variados dependiendo de la gravedad de ésta y de la zona del cuerpo en la que haya ocurrido. En las dislocaciones más leves suelen surgir síntomas como dolores agudos e intensos al cargar peso en la zona o mover la articulación dañada, hinchazón y rojez, hormigueo y parálisis nerviosa.

En cuanto a las luxaciones más graves se puede observar una deformación del miembro dañado, imposibilidad de moverlo, daños graves en los ligamentos y probabilidades de sufrir luxaciones futuras.

Tratamiento de las luxaciones

Las luxaciones deben tratarse con rapidez y, aunque no son lo mismo que una fractura, ambas reciben los mismos tratamientos. Los primeros y más sencillos de aplicar, son en primer lugar, localizar la zona afectada para inmovilizarla pues cualquier mínimo movimiento puede dar lugar a una afección mucho más grave. Como el objetivo es la máxima inmovilización del miembro afectado, será necesario colocarle un cabestrillo o una férula improvisada que, sin quedar demasiado ajustada, impide cualquier movimiento.

En caso de que se hayan producido heridas, antes de inmovilizar el miembro, es necesario limpiarlas y cubrirlas con gasas estériles o paños muy limpios. También es recomendable aplicar frío con hielos en la zona para que se evite o se reduzca la posible inflamación y la rojez.

Una vez aplicados los tratamientos necesarios para evitar empeorar el miembro dañado, será necesario que éste reciba reposo absoluto y que el paciente sea trasladado al hospital con el fin de que los médicos le hagan las pruebas que se crean oportunas y le receten tratamiento adecuado que en unas semanas o meses pondrá fin a la luxación o dislocación del miembro.

La andulación, una nueva terapia para los problemas musculoesqueléticos

Además de todo esto, muy necesario para que el paciente no vea agravada con el tiempo su afección y evitar cualquier daño futuro en la zona, existen otros tratamientos muy recomendables para que el proceso de recuperación no se alargue y que la persona pueda ver aún más reducidos los dolores causados por la luxación. Se trata del tratamiento de andulación.

Este tipo de tratamiento, aún muy poco conocido por el gran público, ha resultado ser la mejor solución a los problemas físicos, sobre todo de deportistas, pero también ha aliviado mucho a personas con problemas crónicos como artritis, fibromialgia, artrosis o hernia discal, entre otras.

La terapia de andulación incorpora vibraciones que se combinan con calor proveniente de infrarrojos y una postura específica del paciente. Las vibraciones mecánicas se transmiten como pequeños impulsos eléctricos que llegan a las células, al tiempo que el calor que emiten los infrarrojos alivian el dolor interno de la zona.

Por ejemplo, en los músculos, la andulación, además de mejorar el tono muscular para evitar futuras lesiones, actúa sobre la zona inflamada que origina el dolor. Al mejorar el tono muscular también se evitan futuros trastornos musculoesqueléticos.

En cuanto a los huesos, la terapia de andulación permite la prevención de daños óseos, ayuda a mejorar la movilización de las articulaciones y alivia los dolores de hernias discales, entre otras muchas cosas.