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  • Diario Digital | lunes, 14 de octubre de 2019
  • Actualizado 03:14

¿Cómo es la educación del siglo XXI?

Una de las principales preocupaciones de toda sociedad, es la calidad de su educación.

¿Cómo es la educación del siglo XXI?
¿Cómo es la educación del siglo XXI?
¿Cómo es la educación del siglo XXI?

Una de las principales preocupaciones de toda sociedad, es la calidad de su educación, pues en la medida en que ésta sea muy buena, se forjarán adultos mejor preparados que contribuirán con su desarrollo. ¿Sabes cómo se está planteando la educación de este siglo?

A medida que ha pasado el tiempo, el hombre ha tenido la necesidad de aprender nuevas cosas, y eso hoy, más que un deseo se ha vuelto una obligación. Los empleadores no se conforman con tener un profesional más del montón, quieren al mejor en todos los sentidos, y esa buena formación no se consigue sólo en la universidad, parte desde el propio momento en que ingresamos al jardín de infancia.

El caso es que, para este siglo XXI, se están planteando nuevas ideas que buscan adaptar las estrategias que han funcionado a lo largo de esa historia, pero cuidando de que estamos hoy en un mundo totalmente globalizado y es necesario incluir de alguna manera esa realidad.

De hecho, al apuntarse a una formacion Montessori online, se obtendrán los conocimientos básicos para trabajar esta estrategia que, durante muchos años, ha dado resultados positivos en miles y miles de estudiantes. Y es que la aplicación de su metodología orientada a la atención, la valoración del silencio, el uso de la creatividad y de un ambiente donde cada elemento transmita un aprendizaje, ha permitido mejorar en buena manera el resultado total.

En vista de que no vale sólo con saber que existe sino que hace falta explorarlo, explotarlo y estudiarlo, existe la facilidad de cursar estos estudios de forma online, con cursos homologados y un temario totalmente orientado a nutrirse de las bases de la estrategia, para después ponerlas en práctica con total seguridad.

En este sentido, se explorará el uso de los juegos y juguetes didácticos como pieza fundamental para el trabajo de enseñanza-aprendizaje, la capacidad de percepción de los niños de acuerdo a su edad, cómo trabajar áreas de conceptos problemáticos como las matemáticas, entre otros.

Y es que, aún cuando lleva ya unos cuantos años en funcionamiento, su fundamento sigue vigente todavía, a sabiendas de que la sociedad se ha modificado, y que por ello, habrá que aplicar los ajustes que se consideren pertinentes para cada proceso.

Una lucha forzosa contra las distracciones

Si hay algo que caracteriza a la sociedad actual, y contra lo que la educación está teniendo que emprender una lucha forzosa, es en torno a las distracciones. En tiempos anteriores, los niños pasaban sus horas fuera de la escuela jugando en la calle o encerrados en casa creando aventuras con sus juguetes.

Hoy, los autores de la distracción son mucho más poderosos y difíciles de controlar, incluso se ven inmersos en la vida de los niños desde que son aún muy pequeños, y queda claro que hablamos de los equipos electrónicos: móviles, videojuegos, ordenadores, televisión con miles de opciones disponibles para ver, tablets y un largo etcétera.

El caso es que enfrentarse a esto resulta imposible y, sobre todo, agotador. De ahí que la creatividad de quienes se dedican a la enseñanza, debe buscar la vía de escape a este sistema consumidor y aprovechar los recursos para plantear métodos de aprendizaje distintos, donde estas herramientas se involucren y los niños aprendan a utilizarlas con un interés educativo y no sólo por ocio.

De hecho, una de las principales estrategias para conseguir esto, consiste en la imposición de límites. Una escuela debe estar adaptada con las últimas tecnologías para enseñar a los alumnos, a través de nuevas vías, los conceptos que necesitan saber según su edad, pero el uso de móviles dentro del salón de clases no es fundamental y se puede poner orden, evitando que los alumnos ingresen con ellos a las aulas.

Libertad, pero con respeto y orden

Si bien es cierto que uno de los conceptos que ha acompañado al sistema educativo de este tiempo es el de la libertad, tergiversando esto como la simple y pura posibilidad que tiene un alumno para hacer lo que desee sin que se le impongan límites.

Para evitar estos escenarios, es necesario implementar reglas que motiven una conducta de respeto y orden, y la misma es posible de conseguir, a medida que los docentes se formen más y mejor. Con un master en neuropsicologia y educación, este camino será mucho más sencillo de transitar, teniendo en cuenta la cantidad de aspectos reflexivos y teóricos en los que se hace énfasis.

Para avanzar en este sentido, los especialistas se han preocupado en diseñar un programa que ponga especial atención en el tema de la psicología infantil, pues es lo primordial para saber manejar los distintos escenarios y para formular un equilibrio real entre la neuropsicología y la educación.

Además de eso, se establecen pautas específicas para trabajar la temática de los niños con condiciones especiales, pues aún cuando se hable de la inclusión bajo todos los principios manejables socialmente, es un hecho que ellos necesitan ser atendidos bajo otro esquema de trabajo, para asegurar su correcto desarrollo.

Este tipo de másters son posibles hoy de realizar, de forma online y con condiciones bastante positivas de cara al trabajo, como es el hecho de ser homologados por universidades reconocidas y también tener condición de baremables, para los que esperen participar de algún concurso por oposición ante el Ministerio de Educación.

En resumen, podemos decir entonces, que la búsqueda que tiene la educación en este siglo, es encontrar una vía que permita proyectar los conocimientos a los alumnos, respondiendo a preguntas como por qué es útil y de qué forma lo utilizaré a lo largo de mi vida. Es así como se logrará que ese aprendizaje sea duradero y que ellos le encuentren sentido a la cantidad de horas que pasan dedicados al asunto.

Todo esto, sin perder de vista la inclusión obligatoria, respetuosa y latente, de valores sociales y humanos, que partan del reconocimiento de los pares como miembros del entorno, con valor y sentimientos, y desprendiéndose desde allí, todos los demás que conocemos con naturalidad.